María Matilde Muñoz Cazorla lleva desaparecida desde el día 2 de julio. A esta gallega de 72 años se le perdió la pista en la isla de Lombok, en Indonesia, cuando dejó de responder a los mensajes de su familia y allegados.
La ferrolana llegó al país a mediados de junio y se alojó en un hotel de Senggigi, donde previsiblemente se quedaría hasta el 20 de julio, pero nada más se ha sabido de ella.
Su familia asegura que los empleados de este hotel se contradicen a la hora de dar explicaciones sobre el paradero de la gallega, pues cuando los agentes de policía pidieron ver la habitación en la que se alojaba Mati, fueron conducidos hacia otra. Además, se han encontrado algunas pertenencias de la ferrolana en la zona de deshechos del hotel.
Por eso no dejan de buscar pistas que les puedan acercar a Mati, aunque aseguran que esta desaparición es «un crimen de manual». Por eso, instan a la policía del país y a la Interpol que la investigación se acelere y se intensifique.
Solicitan una mayor implicación tanto de la policía como de las autoridades españolas y aseguran que seguirán tomando medidas legales para dar con su paradero y saber qué ocurrió.