Ourense da un paso pionero en la lucha contra el cambio climático urbano con la puesta en marcha del primer refugio climático de Galicia. La iniciativa, impulsada conjuntamente por la Xunta de Galicia y el Ayuntamiento de Ourense, busca transformar una de las zonas más expuestas al sol de la ciudad en un espacio urbano más habitable y resiliente. Con una inversión de 340.000 euros, el proyecto se centrará en la regeneración de la Avenida Otero Pedraio, una vía amplia y asfaltada donde se pretende reducir la temperatura superficial en hasta tres grados centígrados.
La intervención contempla la instalación de jardineras, la recuperación de isletas centrales y laterales, y la incorporación de vegetación que proporcione sombra natural a lo largo del corredor. Además, se trabajará para reducir las superficies impermeables, que actualmente contribuyen a intensificar el efecto isla de calor, fenómeno que convierte determinadas zonas urbanas en puntos de altas temperaturas debido a la acumulación de calor en el asfalto, el hormigón y otras infraestructuras.
Según la Xunta, esta actuación responde a una necesidad detectada en estudios previos desarrollados en colaboración con la Universidad de Vigo, donde se analizaron las zonas más afectadas por el calentamiento urbano en la capital ourensana. Los datos recogidos permitieron trazar un mapa detallado de las “islas de calor”, especialmente visibles durante los episodios de olas de calor que se intensifican cada verano.
“El cambio climático ya no es una amenaza futura, es una realidad presente, y nuestras ciudades tienen que adaptarse con soluciones concretas. Este refugio climático no solo embellecerá la ciudad, sino que servirá como un espacio de respiro ante las altas temperaturas que sufrimos cada verano”, señaló la conselleira de Medio Ambiente, Ángeles Vázquez, durante la presentación del proyecto.
El alcalde de Ourense, Gonzalo Pérez Jácome, valoró positivamente el acuerdo, aunque advirtió que estas intervenciones deben enmarcarse dentro de un plan más ambicioso. “Un puñado de árboles no resolverá por sí solo el calor en Ourense, pero es un paso en la dirección correcta. La ciudad necesita una estrategia a largo plazo que incluya una arborización sistemática y un rediseño de sus espacios públicos”, afirmó.
La ubicación del proyecto no es casual. La Avenida Otero Pedraio concentra un alto tránsito de vehículos y peatones, carece de arbolado consolidado y presenta un perfil urbano típico de los años 80, con predominio de materiales que acumulan calor. La intervención no solo busca mitigar el impacto térmico, sino también ofrecer un modelo de reurbanización replicable en otros puntos de la ciudad e incluso en otras localidades gallegas.

Además del componente medioambiental, el refugio climático tendrá un valor social. Servirá como un espacio de encuentro, especialmente pensado para personas vulnerables ante el calor extremo, como personas mayores, niños y colectivos con patologías sensibles. La idea de los refugios climáticos urbanos se ha extendido en los últimos años en varias ciudades europeas como París, Berlín o Barcelona, donde se están desarrollando zonas frescas accesibles como parte de las políticas de adaptación climática.
En Galicia, esta es la primera actuación de este tipo, pero desde la Xunta ya se contempla extender el modelo a otras ciudades, priorizando aquellas que presentan mayores riesgos asociados a las temperaturas extremas. La experiencia de Ourense, debido a su particular orografía y climatología, se considera un laboratorio idóneo para probar estas soluciones.
Se prevé que las obras comiencen en el primer semestre de 2026, y los técnicos estiman que, una vez finalizadas, las temperaturas superficiales del entorno intervenido puedan disminuir en torno a los tres grados. No se trata de una reducción de temperatura ambiente generalizada, sino de una mejora puntual pero significativa en el microclima urbano, con efectos positivos también en la calidad del aire y la salud pública.

