Betanzos dedica el 16 y 17 de enero de 2026 al centenario de la visita de Ruth Matilda Anderson con un programa organizado por el BAM Betanzos (Biblioteca, Arquivo e Museo). La agenda se reparte entre el Museo das Mariñas y el Cine Alfonsetti y combina exposición, proyección y debate alrededor del valor documental de las imágenes de 1926.
El planteamiento del programa es sencillo: mirar el archivo, entender el contexto y hablar de lo que muestran las fotos. La exposición permite ver la comparación entre 1926 y 2026; el documental explica el viaje y el encargo; y los coloquios bajan el contenido a temas concretos, como la mujer rural, la relación entre aldea y villa y el papel de la fotografía documental en la conservación de la memoria.
Exposición: 1926 y 2026, desde el mismo punto
El programa arranca el viernes 16 (19.30 horas) con la inauguración de la exposición «Ruth Matilda Anderson. Betanzos, 1926-2026» en el Museo das Mariñas. La muestra está comisariada por Ana Tomé y parte de una idea muy directa: a las fotos de Anderson en 1926 se suman imágenes actuales tomadas desde el mismo lugar.
Ese recurso permite una lectura muy clara. A simple vista se ven cambios urbanos: calles, fachadas, usos del espacio. Y, al mismo tiempo, las imágenes originales recuerdan qué buscaba Anderson cuando trabajó aquí: escenas de vida cotidiana, retratos, oficios, tareas ligadas al campo y al mercado. En esa combinación, la exposición no se queda en “lo antiguo”, sino que abre preguntas sobre cómo se organizaba la vida diaria y cómo ha cambiado el paisaje humano de la ciudad.
La exposición permanece abierta del 16 al 30 de enero, en el primer piso del museo, con horario laboral de mañana y tarde entre semana, lo que permite visitarla más allá del fin de semana del centenario.

Documental: una proyección para situar el viaje
Tras la inauguración, el mismo viernes 16 (20.00 horas) el Cine Alfonsetti acoge la proyección del documental «A viaxe de Ruth», con participación de sus responsables. El objetivo de esta sesión es dar contexto: por qué Anderson viajó a Galicia, qué tipo de trabajo estaba haciendo, y cómo se interpreta hoy un archivo creado con intención documental.
El documental ayuda a entender algo básico: las fotografías no nacen de una visita casual, sino de un trabajo planificado. Eso cambia la lectura de las imágenes: no son solo escenas “de época”, también son un documento pensado para describir formas de vida, tareas y relaciones sociales.
Sábado 17: dos coloquios y una actuación
La segunda jornada se concentra en el sábado 17 en el Cine Alfonsetti con tres citas seguidas.
A las 18.00 horas se celebra el coloquio «Quen plantaba, quen vendía e quen comía os repolos de Betanzos?», con Leticia Mayán y Sara Fraga. El título ya marca el enfoque: ir a preguntas concretas sobre cómo se organizaba lo cotidiano. Quién producía, quién vendía, quién compraba y quién sostenía el trabajo diario. En el marco del centenario, ese debate se conecta con el protagonismo de la mujer rural en muchas imágenes documentales de los años veinte y con la relación entre la aldea y la ciudad.

A las 19.30 horas está prevista la actuación de la Escola de Música e Baile Tradicional de Coirós (EMBT de Coirós). Dentro del programa, esta parte introduce el patrimonio inmaterial y recuerda que la cultura popular que aparece en archivos de este tipo no es solo una imagen fija: también es práctica, transmisión y continuidad.
A las 20.00 horas llega la clausura con un segundo coloquio centrado en la fotografía documental y el legado de Anderson, con Eutropio Rodríguez, Sergio Pascual y Alba Rodríguez. Aquí el tema es directo: qué valor tiene un archivo como este, cómo se lee un siglo después y qué papel juega la difusión para que ese material no quede encerrado en un fondo documental.
Qué busca el programa
Las actividades del 16 y 17 de enero comparten una idea de fondo: un archivo tiene sentido cuando se mira, se explica y se discute. La exposición propone la comparación visual entre 1926 y 2026; el documental ordena el contexto del viaje y del encargo; y los coloquios trasladan el contenido a preguntas concretas sobre trabajo, género, relación campo-ciudad y memoria.

