El conflicto laboral en el transporte de viajeros por carretera en la provincia de A Coruña sigue sin desbloquearse y acerca al sector a una huelga indefinida a partir del 2 de febrero. La reunión celebrada este lunes entre sindicatos y patronal, con la mediación del Consello Galego de Relacións Laborais, concluyó sin avances y evidenció el profundo distanciamiento entre ambas partes.
Desde los sindicatos convocantes —CIG, CCOO y UGT— denuncian que la patronal volvió a abandonar el encuentro sin entrar en una negociación real, lo que interpretan como una negativa explícita a alcanzar un acuerdo. En este sentido, califican la actitud empresarial de “irresponsable”, al considerar que empuja al sector hacia un paro con graves consecuencias para miles de personas usuarias del transporte público.
Las organizaciones sindicales rechazan los argumentos esgrimidos por la patronal, que condiciona el inicio del diálogo al cese de lo que denomina episodios de violencia vinculados a las movilizaciones. Según la CIG, estas acusaciones carecen de respaldo concreto y solo sirven para bloquear el proceso negociador y evitar abordar las reivindicaciones laborales pendientes.
El portavoz sindical Ernesto López sostiene que la falta de acuerdo no solo perjudica al personal del transporte, sino que supone también un desprecio a la ciudadanía y al propio Gobierno gallego, después de que el presidente de la Xunta instase públicamente a retomar las conversaciones. López recuerda que la administración autonómica es la titular de las concesiones y reclama una implicación más activa para resolver un conflicto que considera enquistado.
En este escenario, la CIG apunta a Monbús, como principal operador del sector en Galicia, a la que acusa de liderar una estrategia orientada a recortar derechos y endurecer las condiciones laborales recogidas en el actual convenio. Pese a ello, los trabajadores aseguran que mantendrán la movilización hasta lograr un marco laboral con mejoras salariales y condiciones acordes a la realidad del sector.
Las demandas sindicales pasan por la firma de un nuevo convenio colectivo que incluya incrementos salariales, reducción de la jornada laboral, actualización de permisos retribuidos y una revisión de los días de asuntos propios, entre otras medidas.
La Xunta descarta intervenir en la negociación
Por su parte, el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, ha reiterado que se trata de un conflicto entre empresas y trabajadores y ha recordado que la Administración autonómica ya ha cumplido su papel ofreciendo un espacio de mediación. En este contexto, subrayó que no corresponde al Gobierno gallego sustituir a ninguna de las partes ni asumir las demandas económicas del conflicto.
Rueda insistió también en la obligación de respetar los servicios mínimos, advirtiendo de que su incumplimiento puede acarrear sanciones. Además, alertó del impacto que tendría para la ciudadanía la coincidencia de esta huelga con otros paros en el transporte, lo que podría generar importantes problemas de movilidad.
Mientras se mantiene el bloqueo negociador, los sindicatos avanzan en la convocatoria de nuevas movilizaciones y preparan una concentración este jueves en Santiago de Compostela, con la que pretenden visibilizar el conflicto y presionar a la patronal antes de la fecha prevista para el inicio de la huelga indefinida.
