La Xunta conocía desde el 4 de diciembre el gran vertido frente a la EDAR de Cabo Prioriño

La denuncia, presentada por profesionales del mar, alerta de la destrucción de artes de pesca tras quedar saturadas por toallitas y otros residuos urbanos sin tratar vertidos al mar en las inmediaciones de la depuradora
Entre los residuos adheridos a los miños figuran productos de higiene personal identificables, fibras textiles sintéticas, fragmentos plásticos y restos orgánicos humanos
Entre los residuos adheridos a los miños figuran productos de higiene personal identificables, fibras textiles sintéticas, fragmentos plásticos y restos orgánicos humanos

La Consellería do Mar, Augas de Galicia y el Servicio Marítimo Provincial de la Guardia Civil tienen conocimiento desde el pasado 4 de diciembre de un vertido masivo de residuos urbanos sin tratar en las inmediaciones de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Ferrol. Casi dos meses después, no consta ninguna explicación pública sobre lo ocurrido ni se han anunciado actuaciones, investigaciones concluidas o responsabilidades derivadas de un episodio que provocó la destrucción total de artes de pesca y la paralización de la actividad de profesionales del mar.

Ese 4 de diciembre, los afectados remitieron un comunicado urgente acompañado de documentación gráfica y técnica en el que alertaban de un vertido de gran magnitud registrado tres días antes, el 1 de diciembre de 2025. Según la información trasladada a las distintas administraciones, los miños utilizados en la jornada quedaron completamente inutilizados tras quedar saturados por toneladas de residuos propios de aguas residuales urbanas sin tratar, entre ellos toallitas higiénicas, compresas, tampones, preservativos, fibras textiles, plásticos y restos humanos como pelos.

Registro de entrada de las denuncias presentadas por uno de los pescadores ante Augas de Galicia y la Consellería do Mar

El impacto fue inmediato. Un total de 58 aparejos quedaron destruidos, sin posibilidad de limpieza o recuperación, lo que obligó a paralizar por completo la actividad. Los daños económicos directos superaron los 6.000 euros solo en material, a lo que se sumó el riesgo físico para la tripulación durante la retirada manual de grandes cantidades de residuos en cubierta, tal y como se detalló en la denuncia formal presentada ante el Servicio Marítimo Provincial de la Guardia Civil.

Documentado y localizado

En la documentación inicial enviada a las administraciones se incluyen imágenes tomadas el mismo día del vertido que muestran el estado de los miños en el momento exacto de su retirada del mar, completamente colapsados por residuos urbanos. Las fotografías evidencian la adherencia, compactación y volumen del material, que hizo imposible cualquier intento de restauración de los aparejos por medios manuales, mecánicos o químicos. El anexo incorpora además imágenes del plóter de la embarcación y fotografías de la zona de faena que sitúan la recogida de los artes a menos de un kilómetro del punto de vertido, en las inmediaciones de la EDAR de Ferrol. Las coordenadas exactas del buque durante esa jornada constan en el Sistema de Localización de Buques de la Secretaría General de Pesca, lo que permitiría a la administración verificar de forma objetiva la proximidad al punto de descarga, la coherencia temporal de los hechos y la inexistencia de otras posibles fuentes de los residuos.

Las imágenes incluidas en el dosier muestran con claridad materiales incompatibles con cualquier actividad marítima habitual en la zona y propios, de forma exclusiva, de redes de saneamiento urbano. Entre los residuos adheridos a los miños figuran productos de higiene personal identificables, fibras textiles sintéticas, fragmentos plásticos y restos orgánicos humanos, un tipo de desecho que, según los denunciantes, solo puede proceder de aguas residuales sin depurar.

En este contexto, los afectados señalan que desde Emafesa, la empresa mixta responsable del ciclo integral del agua, «evadieron cualquier responsabilidad directa, apuntando en conversaciones con los pescadores a la posibilidad de que los residuos procediesen de cruceros u otras embarcaciones«, una explicación que los profesionales del mar rechazan por completo. Argumentan que la tipología, cantidad y compactación de los residuos, así como su presencia masiva adherida a los miños, «no es compatible con vertidos puntuales desde buques, sino con descargas continuadas de aguas residuales sin tratar».

Denuncia del Bloque

El diputado del BNG Mon Fernández denunció recientemente la gravedad del problema y atribuyó la situación al “fracaso” del sistema de saneamiento de la margen derecha, un proyecto que definió como “con selo e marca do PP” y que, a su juicio, lleva años mostrando su ineficacia y su impacto ambiental y económico. Fernández señaló que, pese a los millones de euros invertidos, la ría presenta hoy “máis zonas C que antes de funcionar o saneamento” y alertó de la caída de la producción marisquera. Según los datos aportados, la extracción de meixa babosa pasó de unos 300.000 kilos en 2014 a 4.300 kilos en 2025, apenas el 1,5 % de lo que se recogía once años atrás. En el caso del berberecho, la reducción es aún mayor, hasta situarse en torno al 0,14 % de la cifra inicial.

Mon Fernández, diputado del BNG, durante una intervención en el Parlamento de Galicia en la que volvió a denunciar los vertidos y el impacto del saneamiento en la ría de Ferrol

El diputado mostró además fotografías y denuncias recientes de armadores que recogieron en sus redes “panos, compresas, tampóns, preservativos, fibras sintéticas e cabelos humanos” en las inmediaciones del emisario de Cabo Prioriño, unos residuos que, según afirmó, evidencian “un fallo grave e continuado” en el tratamiento de las aguas residuales. Fernández explicó que el diseño unitario del sistema, que no separa aguas negras y pluviales, provoca que en episodios de lluvias intensas las depuradoras superen su capacidad y viertan directamente al mar sin tratamiento.

Ante esta situación, el BNG presentó una proposición no de ley para que la Xunta lleve a cabo una auditoría ambiental, energética y económica del sistema de saneamiento, dé traslado de sus conclusiones al Parlamento, a los concellos de Ferrol y Narón y a las cofradías, y constituya una mesa de diálogo para impulsar las reformas necesarias. La iniciativa fue rechazada con el voto en contra del PP. “O PP di que isto é normal. Queren manter á escuras a comarca e seguir defendendo un sistema que está a acabar coa ría”, afirmó Fernández, quien insistió en que la solución pasa por “escoitar ás persoas afectadas e transformar o saneamento cara a un modelo separativo, eficiente e transparente”.

Atentado ambiental

Los profesionales del mar subrayan el alcance ambiental y sanitario del vertido. Los residuos fueron recogidos en zonas donde se alimentan peces y mariscos que posteriormente llegan al consumo humano, lo que plantea interrogantes sobre la seguridad alimentaria y el estado real de las aguas en ese tramo de la ría. En el comunicado remitido a los medios y a las administraciones se insiste en que lo sucedido no puede considerarse un incidente aislado, sino un episodio más dentro de un problema que se arrastra desde hace años. De hecho, los propios afectados recuerdan que existen antecedentes, noticias previas y testimonios que apuntan a vertidos reiterados de toallitas y otros residuos en la zona, sin que hasta ahora se haya ofrecido una solución definitiva. La diferencia, señalan, es que en este caso el volumen del vertido y el nivel de pruebas documentales aportadas permiten reconstruir con precisión lo ocurrido y facilitan una investigación técnica exhaustiva.

Pese a ello, desde que la denuncia fue trasladada formalmente el 4 de diciembre a Augas de Galicia, la Consellería do Mar, el Seprona y otros organismos competentes, no se ha hecho pública ninguna información sobre el estado de las investigaciones, posibles fallos en el sistema de depuración ni medidas adoptadas para evitar que episodios similares se repitan. Tampoco se han depurado responsabilidades ni se ha aclarado si el vertido responde a un fallo puntual o a un problema estructural en la gestión de las aguas residuales.

Mientras tanto, los afectados insisten en la necesidad de que se esclarezcan los hechos y se adopten medidas urgentes. No solo para resarcir los daños sufridos, sino para garantizar que una infraestructura pública no vuelva a verter residuos humanos sin tratar al mar, con el consiguiente impacto sobre la ría, la actividad pesquera y la salud pública.

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