El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca ha coincidido con una agresiva estrategia energética que, en apenas un año, ha duplicado las exportaciones de gas natural licuado (GNL) estadounidense a España. Esta reconfiguración geopolítica del suministro energético europeo no solo debilita la presencia del gas ruso en la Península Ibérica, sino que refuerza el papel de los operadores nacionales de infraestructuras gasistas. Entre ellos, destaca Reganosa, cuyo modelo de negocio basado en la regasificación, almacenamiento y operación internacional gana peso en un contexto de creciente protagonismo del GNL.
Según datos del operador del sistema gasista Enagás, España importó más de 111.000 GWh de gas desde EE. UU. en 2025, lo que representa un incremento del 106% respecto al año anterior. Con ello, Estados Unidos se consolida como segundo proveedor de gas natural a España, solo por detrás de Argelia, y relegando a Rusia a una posición secundaria.
El viraje responde no solo a consideraciones geopolíticas —la invasión rusa de Ucrania sigue condicionando el suministro europeo— sino también a una decisión estratégica de la administración Trump, que ha intensificado la presión para abrir nuevos mercados al gas estadounidense como palanca geopolítica. España, con seis plantas de regasificación activas y una posición geográfica privilegiada, se ha convertido en un hub logístico clave para el GNL que entra por mar y luego se redistribuye a otros países europeos.
Reganosa gana peso en el nuevo mapa gasista
En este nuevo tablero energético, Reganosa refuerza su perfil como actor estratégico en el sistema gasista español y europeo. La compañía gallega, con sede en Mugardos, opera una de las plantas de regasificación más modernas del país y forma parte del consorcio que gestiona la nueva terminal de Gijón (Musel E-Hub), activada en 2023. Estas instalaciones son clave para procesar el GNL procedente de Estados Unidos, que llega en metaneros a los puertos españoles. Allí, el gas se descarga, se almacena en estado líquido y se regasifica para su inyección en la red o para su reexportación. Solo en 2025, el número de buques con bandera estadounidense que atracaron en puertos con infraestructura de regasificación creció más de un 40%.
La terminal de Mugardos recibió en 2025 un total de 26 buques metaneros, tres más que el año anterior, y procesó 27.144 GWh de energía, un 14,5 % más que en 2024. Del total recibido, 24.965 GWh fueron regasificados e inyectados a la red, según datos oficiales del sistema gasista. Es la segunda mayor cifra registrada por la planta desde su entrada en funcionamiento. El incremento responde, en gran medida, al aumento del flujo de GNL estadounidense hacia Europa, pero también a factores internos como el mayor uso de ciclos combinados tras el apagón de abril pasado, que disparó la demanda de gas para generación eléctrica.
Más actividad, menos rentabilidad
Reganosa operó a un 59 % de su capacidad, más del doble de la media nacional, y solo por debajo de la planta de Bilbao. Este nivel de uso sitúa a Galicia como uno de los principales puntos logísticos del gas en España y refuerza su papel en la transición energética europea. Sin embargo, el crecimiento operativo no se ha traducido en una mejora de los resultados financieros. Reganosa estima una caída del 36,5 % en su beneficio neto en 2025, un descenso que se suma al del ejercicio anterior, cuando el resultado de explotación ya había caído un 51,5 %. La explicación está en el diseño del modelo retributivo del sistema gasista español, que reduce progresivamente las transferencias a medida que los activos maduran y que, según la empresa, no compensa adecuadamente los costes reales de operación. Solo entre 2021 y 2024, el déficit acumulado en la retribución reconocida superó los 52 millones de euros.
No toda la actividad evolucionó al alza. La carga de cisternas por carretera, orientada al suministro industrial y logístico, se redujo respecto a ejercicios anteriores (ha bajado de 76 a 62), en un contexto marcado por la entrada en funcionamiento del Musel E-Hub, en Gijón. Esta nueva instalación, orientada a servicios logísticos y no sujeta al régimen regulado, ha redistribuido parte del negocio que tradicionalmente asumían plantas como la de Mugardos. Reganosa participa en El Musel con un 25 %, lo que le permite mantener presencia en ese nuevo eje logístico, aunque el impacto operativo en Galicia ha sido evidente, especialmente en actividades con mayor valor añadido.
El debate regulatorio, clave
El escenario regulatorio se encamina hacia una revisión integral. A partir de 2027 entrará en vigor un nuevo marco retributivo, actualmente en fase de diseño. Patronales como Sedigas ya han advertido que, si no se corrigen los desequilibrios del periodo actual, se pondrá en riesgo la sostenibilidad económica de las plantas de GNL, su mantenimiento y su papel en la garantía de suministro durante la transición energética.
Mientras tanto, la estrategia internacional de Reganosa sigue avanzando. La empresa ha ampliado su presencia técnica global con nuevos contratos en Asia y Australia, y recientemente adquirió tres centrales hidroeléctricas en Aragón a través de la compra del 99,88 % de Saltos del Cinca. Con ello, el grupo busca reducir su exposición al negocio regulado y reforzar su posición como operador energético global.


