La nueva pasarela peatonal instalada sobre Alfonso Molina ya canaliza el tránsito diario entre la estación de tren y la de autobuses, devolviendo la conexión directa en un punto estratégico de A Coruña mientras se acomete la renovación integral de la estructura original.
El paso elevado temporal, visible estos días sobre la AC-11 apoyado en un entramado de andamios, entra en servicio tras varias semanas de trabajos técnicos que incluyeron la ejecución de la cimentación, el montaje de la estructura metálica, la habilitación de rampas accesibles y la realización de pruebas de carga para garantizar su seguridad. La intervención evita que peatones y viajeros tengan que realizar largos rodeos durante los meses que durará la reforma.
La actuación se enmarca en el ambicioso proyecto de remodelación de la avenida Alfonso Molina, impulsado por el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible y dotado con una inversión de 18,3 millones de euros. Se trata de una transformación profunda de uno de los principales accesos a la ciudad, con actuaciones que van más allá de la pasarela.
Entre los trabajos en marcha se encuentran la reordenación de enlaces, la mejora del sistema de drenaje, la reposición de servicios afectados —como la reciente sustitución de una tubería de fundición de 600 milímetros en el entorno del enlace con la AC-10— y la modernización de distintos elementos estructurales. Estas obras han obligado en las últimas semanas a aplicar desvíos y cortes puntuales, señalizados tanto por la DGT como por el Ayuntamiento, con el objetivo de minimizar la afección al tráfico.
En paralelo, se prepara ya el desmontaje progresivo de las rampas laterales de la pasarela original, una estructura que acumulaba décadas de servicio y presentaba problemas de corrosión y desgaste. Su sustitución busca no solo reforzar la seguridad, sino también adaptar el paso a criterios actuales de accesibilidad y funcionalidad.
