La Policía Nacional evitó un «enfrentamiento violento» entre grupos ultras del R.C. Deportivo de La Coruña y el C.D. Leganés durante la jornada 38 de LaLiga Hypermotion, disputada el pasado 1 de mayo en el estadio Abanca Riazor, según ha informado el cuerpo este lunes.
El encuentro había sido declarado de alto riesgo por la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte, lo que motivó un importante despliegue policial para garantizar la seguridad.
Intervención rápida para evitar la pelea
Sobre las 11:30 horas, los agentes detectaron a dos grupos de aficionados radicales que pretendían encontrarse para enfrentarse. Muchos de ellos iban encapuchados y portaban palos y objetos contundentes.

La actuación policial fue inmediata: los ultras del Leganés fueron aislados, identificados y alejados por unidades antidisturbios. Por su parte, los integrantes del grupo Riazor Blues se dispersaron inicialmente por la ciudad.
Registro en un local cercano al estadio
Posteriormente, los miembros de Riazor Blues se concentraron en un local próximo a Riazor, lo que llevó a la Policía a desplegar un amplio operativo en el lugar.
En el interior se identificó a unas 20 personas y se intervinieron numerosos objetos peligrosos, como palos, cascos, guantes, máscaras, martillos y armas blancas. También se incautaron bengalas, algunas vinculadas a incidentes previos en partidos contra el Málaga y el Zaragoza, donde provocaron situaciones de grave riesgo.
Irregularidades y riesgos detectados
Los agentes comprobaron además que el local no contaba con las licencias necesarias para la venta de bebidas y que en su interior había sustancias estupefacientes destinadas al consumo.

El almacenamiento de bengalas, muchas de ellas caducadas y en mal estado, suponía un peligro importante tanto para el establecimiento como para edificios colindantes.
Investigación abierta y posibles sanciones
La Policía Nacional ha destacado que este tipo de conductas son incompatibles con un ambiente seguro, más aún en una jornada festiva como el Día de las Peñas, en la que había gran presencia de familias y menores en las inmediaciones del estadio.
La investigación continúa abierta y los implicados podrían enfrentarse a sanciones de hasta 650.000 euros y a la prohibición de acceso a recintos deportivos durante un periodo de entre 2 y 5 años.
