El Puerto Exterior de Punta Langosteira vuelve a exhibir estos días su perfil más industrial: el de un enclave capaz de absorber tráficos muy distintos, atraer escalas técnicas y dar soporte a maniobras que exigen planificación milimétrica. Desde el 21 de enero, la dársena mantiene atracada a la plataforma petrolífera Noble Voyager, una unidad de 228 metros de eslora —una longitud que, para hacerse una idea, equivale a más de dos campos de fútbol profesional— que ha recalado para una actuación específica: la retirada de sus hélices de propulsión.
La finalidad de esa retirada no es menor. Al desprenderse temporalmente de los propulsores, la plataforma puede reducir su calado, un ajuste imprescindible para asegurar su acceso posterior al astillero de Navantia en Ferrol, donde se concentrará la fase principal de los trabajos. El itinerario previsto dibuja, en la práctica, una operativa de ida y vuelta que enfatiza la complementariedad entre infraestructuras: una vez finalizada la retirada de los propulsores en Langosteira, la unidad será trasladada “esta semana” a Ferrol; y, tras completarse allí las labores programadas, regresará de nuevo al puerto exterior para la reinstalación de las hélices y la puesta a punto final.
La escala técnica está coordinada por Bergé Marítima, S.L. y se presenta como un ejemplo claro de sinergia puerto–astillero: Langosteira funciona como espacio de atraque y de intervención previa y posterior, aprovechando sus condiciones operativas —amplios calados, gran disponibilidad de superficies y una accesibilidad marítima pensada para buques de gran porte— mientras que Navantia asume el núcleo de los trabajos especializados. En ese encaje, el puerto exterior no compite con el astillero: lo alimenta y lo complementa, aportando margen operativo para que la reparación se ejecute con seguridad y eficiencia, y facilitando la logística de una unidad cuyo tamaño condiciona cualquier movimiento.
La Autoridad Portuaria de A Coruña subraya que este tipo de escalas, por su complejidad y por el tipo de unidades implicadas, refuerzan la idea de un puerto exterior versátil, preparado para recibir plataformas petrolíferas y operaciones altamente especializadas. Además, enmarca el caso del Noble Voyager en una trayectoria más amplia: desde la entrada en servicio de las instalaciones en 2012, el puerto exterior ha recibido un total de 13 buques para distintos trabajos de mantenimiento y reparación, una cifra que se utiliza como indicador de que esta actividad puede consolidarse como una línea de negocio estable, complementaria a la logística e industria ya asentadas.
El argumento comercial, según la Autoridad Portuaria, se apoya en una combinación de factores: grandes superficies disponibles, facilidad de acceso por mar, calados holgados y un entorno operativo moderno y seguro. Esa mezcla estaría contribuyendo a situar a Langosteira como destino cada vez más atractivo para armadores y operadores técnicos, al tiempo que el aumento de escalas vinculadas a reparaciones impulsa la cooperación con empresas del sector y abre oportunidades de actividad económica y empleo especializado en el área metropolitana de A Coruña.
En paralelo a esta nueva línea industrial, el puerto exterior mantiene su tendencia de consolidación en tráficos. En 2024 y 2025 se superaron los 8 millones de toneladas de mercancías cargadas y descargadas, y desde 2012 ya se han rebasado los 40 millones de toneladas, situándose como la primera dársena de Galicia en volumen y movimiento de mercancías. En conjunto, la operación del Noble Voyager ilustra el modelo que el puerto quiere potenciar: sumar capacidad para grandes movimientos logísticos y, a la vez, convertirse en una plataforma de soporte para trabajos técnicos de alto valor, en coordinación directa con el tejido industrial y, en este caso, con el astillero de Ferrol.

