La ciudad de A Coruña ha sido escenario este miércoles de una nueva protesta del sector del taxi, que ha provocado importantes problemas de tráfico en distintos puntos urbanos. Centenares de vehículos —más de 200 según la Policía Local, aunque los convocantes elevan la cifra por encima de los 300— participaron en una marcha lenta para reclamar el cumplimiento de la normativa que regula a los vehículos de transporte con conductor (VTC).
La movilización arrancó a las 11:00 horas desde el Obelisco Millenium y recorrió varias arterias principales de la ciudad hasta llegar a O Parrote. Allí, los taxistas continuaron la protesta a pie en dirección a la plaza de María Pita, en una jornada que se prolongó durante más de dos horas.
Tráfico complicado en varios puntos clave
El avance de la caravana generó retenciones y cortes parciales, especialmente en zonas como A Palloza, donde algunos accesos quedaron bloqueados. La circulación se vio afectada progresivamente a medida que los taxis atravesaban vías como la Ronda de Outeiro, Pérez Ardá, Ramón y Cajal, la plaza de Ourense o los Cantones.
Desde la Policía Local se reconocía la dificultad para gestionar el tráfico, con una circulación especialmente densa y complicaciones para desviar vehículos.
Quinta protesta desde el inicio del conflicto
Con esta acción, el sector suma ya cinco movilizaciones —cuatro en la ciudad herculina y una previa en Santiago—. Los taxistas aseguran que la situación no solo no ha mejorado, sino que ha empeorado, insistiendo en la falta de control sobre la actividad de las VTC.
Entre sus denuncias, destacan que estos vehículos estarían realizando servicios urbanos de forma irregular e incluso captando clientes en la calle, lo que consideran competencia desleal. Además, critican la escasa intervención municipal, pese a la existencia de expedientes sancionadores tramitados a nivel autonómico.
Reivindicación centrada en el cumplimiento de la ley
Las asociaciones convocantes subrayan que su principal demanda es que se haga cumplir la legislación vigente. Reclaman al Concello que actúe dentro de sus competencias para regular el servicio urbano y sancionar posibles irregularidades, al tiempo que instan a la Xunta a frenar la concesión de nuevas licencias VTC.
Según explican, el incremento de estas autorizaciones está agravando el conflicto y generando un escenario de competencia que consideran injusto.
Respuesta del Gobierno local
La alcaldesa, Inés Rey, ha defendido la actuación municipal y ha recordado que en lo que va de año se han tramitado más de un centenar de actas sancionadoras, que han derivado en decenas de resoluciones y sanciones económicas.
No obstante, la regidora ha insistido en que el problema no se solucionará únicamente con multas, sino mediante una regulación que permita la convivencia entre ambos modelos de transporte. En este sentido, ha avanzado que el Concello trabaja en una ordenanza específica, aunque sin concretar plazos para su aprobación.
Asimismo, Rey ha señalado la necesidad de una mayor implicación de la Xunta en el control de las licencias, criticando la concesión masiva de autorizaciones sin una planificación coordinada.
Apoyo ciudadano y división interna
A pesar del impacto en la movilidad urbana, el sector asegura contar con el respaldo de parte de la ciudadanía, que entiende sus reivindicaciones. Sin embargo, reconocen que no existe una unidad total dentro del colectivo, ya que las protestas han sido impulsadas inicialmente por un grupo concreto al que se han ido sumando otros profesionales.
La tensión entre el taxi y las VTC sigue, por tanto, sin una solución inmediata, mientras las movilizaciones continúan marcando la agenda en la ciudad.

