“La diferencia de esta crisis industrial respecto a las anteriores es que viene acompañada de oportunidades”

Vïctor Ledo en la sede de CC.OO. de Ferrolterra

Víctor Ledo (Ferrol, 1971) es desde el 2015 secretario de la Federación de Industria de CC.OO. de Galicia. Anteriormente, asumió el mismo cargo en la federación de Ferrolterra, tras casi 15 años trabajando en Acciona en el astillero de Navantia Ferrol. En estos últimos años ha tenido que “bregar” en numerosos conflictos industriales como el de Alcoa, Alu Ibérica, Poligal o más recientemente los de Endesa y As Somozas.

Cree Ledo que la ciudad de Ferrol y la comarca tienen ante sí una oportunidad única -y quizá una única oportunidad- de subirse al nuevo tren de la reindustralización, que vendrá de la mano de la transición energética. Por eso, está convencido de que la zona tiene que convertirse en el mayor nodo de la eólica marina del país y propone que para ello Navantia firme una alianza tecnológica con las grandes multinacionales energéticas para el desarrollo de proyectos de alto valor añadido. A pesar de la importante crisis socioeconómica y demográfica que sufre la comarca, asegura que “no se puede caer en la resignación” y que “la lucha es el único camino”.

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La actual crisis industrial no es la primera que sufre el sector en Ferrolterra, ni siquiera la primera en la historia reciente, pero ¿hay algo que le haga diferente de las anteriores?
Para mí hay un rasgo fundamental. Desde la fallida reconversión, la mayoría de crisis se debieron a una dependencia absoluta del sector naval y la falta total de diversificación. Pero en el contexto actual, a diferencia de las anteriores crisis, hay muchos más mimbres para para poder apuntalar esa leve diversificación iniciada en el sector de la eólica offshore. Por eso no se entiende, por ejemplo, que la fábrica de turbinas de Navantia no esté jugando un papel predominante en la fabricación de estos componentes del sector eólico. No tiene sentido que el astillero de Navantia Fene se dedique únicamente a fabricar esas estructuras cuando podría tener mucho más recorrido, incluso a nivel técnico, instalando un centro de desarrollo de ingeniería.

Además, sabiendo que la reindustralización va a estar sustentada en las energías renovables y con especial incidencia en la eólica offshore, la comarca de Ferrolterra tiene ante sí una oportunidad de oro para convertirse en el gran polo de desarrollo de las energías renovables. Hay que pensar que desde una perspectiva industrial conseguiríamos darle una transición a la diversificación de la construcción naval tradicional, desde un punto de vista energético, se daría una transición a la central térmica de As Pontes y, si las cosas no hubiesen salido como han salido, también se habría podido impulsar la fábrica de palas de Siemens Gamesa en As Somozas.

Por lo tanto, cree que la diferencia es que esta crisis viene acompañada de una oportunidad.
Exacto. Y es que además tenemos todos los ingredientes para que se aproveche. Por un lado, tenemos el mejor recurso, tanto eólico como forestal, tenemos las capacidades industriales por la cantidad de empresas vinculadas al sector que están dispuestas a realizar inversiones y a iniciar proyectos ya mismo. Además de un tejido impresionante de empresas auxiliares e instalaciones industriales. Y, lo más importante, tenemos la experiencia de nuestros profesionales. Ya le gustaría a otras zonas geográficas, tanto dentro como fuera de España, contar con el oficio y la experiencia que tenemos en Ferrolterra. Y no hablo solo de operarios, sino de empresas de desarrollo e ingeniería, que podrían jugar un papel muy importante.

A pesar de estas oportunidades de diversificación, no se puede prescindir del astillero de Navantia Ferrol como el gran motor industrial de la comarca.
No, pero lo primero que tiene que hacer Navantia es cumplir con su programa de digitalización y modernización del astillero para poder competir con los grandes centros tecnológicos del mundo en este sector y, especialmente, del norte de Europa. Sin la inversión prometida del astillero 4.0, sobre todo del dique cubierto, programas como los de las F-110 se sacarán adelante, pero no con el máximo rendimiento de nuestras capacidades. Y desde luego, sin esa inversión, Navantia no conseguirá nunca posicionarse en la vanguardia de la fabricación naval de los próximos años, que son los grandes buques cruceros. No seremos competitivos para el mercado internacional. Seguiremos, por lo tanto, dependiendo de la industria militar y de los presupuestos del Ministerio de Defensa español. Justo lo que ha acarreado otras grandes crisis, como comentaba antes.

Los datos del paro y de las últimas EPA ponen de manifiesto la paupérrima situación sociolaboral de la comarca, a pesar de que todavía no son tan malos como en la crisis de 2008. ¿Pero cree que podremos alcanzar esas cifras si no se ponen en marcha proyectos industriales a corto plazo?
Sin ninguna duda, tan malas o peores que las de la crisis del 2008. Sobre todo porque hay dos elementos que no hemos conseguido frenar desde entonces. Uno es el envejecimiento de la población, que cada vez va a más. La crisis demográfica y de vaciamiento de las comarcas ha sido imparable y ha ido aparejada a la crisis socioeconómica. Y, por otro lado, está el paro juvenil. Tenemos unas tasas en nuestras comarcas que son irresistibles y que incluso en tiempos de recuperación se han mantenido entre las peores de Galicia.

Sin una modernización del astillero seguiremos siendo menos eficaces en costes y plazos que nuestros competidores

¿Qué responsabilidad tienen las administraciones públicas en todo esto?
Tienen toda la responsabilidad. La primera fuente de ingresos de la ciudad y de la comarca es un astillero que es público, que depende del Ministerio de Hacienda. Es decir, la mayor instalación que dota de trabajo a la comarca es propiedad del Estado y por lo tanto es el primer culpable de no estar gestionando bien la actividad económica del astillero. Son los únicos culpables de que Navantia no esté asumiendo carga de trabajo, tanto desde el punto de vista comercial como por el incumplimiento de las inversiones comprometidas.

Además, estos últimos años se han evidenciado dos cosas: una es que las dos administraciones que tienen competencia en materia de Industria, tanto la Xunta como el Estado, no tienen una política industrial definida. Tanto en el conjunto del país como especialmente para Ferrolterra. La otra, es su incapacidad o su falta de interés por impulsar o favorecer nuevos proyectos industriales. Esto lo acabamos de ver con la transición energética. Todavía no se ha aprobado una normativa ni un marco regulatorio claro y concreto para muchos de los proyectos que las empresas quieren desarrollar.

¿Qué solución sería la más pragmática, pero realista, para empezar a salir del pozo?
Como decía antes, en la lista de prioridades está, sin duda, poner en marcha la construcción de un dique cubierto, que ya de por si generaría creación de empleo en el propio sector de la construcción y que serviría para posicionar a Navantia en la vanguardia de los centros navales a nivel mundial. Este astillero no puede seguir siendo viable con unas instalaciones que datan de mediados del pasado siglo. Así no se pueden modernizar los procesos constructivos, por lo tanto seguiremos siendo menos eficaces en costes y plazos que nuestros competidores, en torno a un 25% inferiores. Esto traducido a la construcción de una fragata, por ejemplo, significaría pasar de fabricarla en 60 meses a hacerlo en 45 y con un ahorro de unos 30 millones de euros por unidad.

Y la segunda prioridad, que es todavía más sencilla y viable, es la aprobación inmediata de dos documentos. Uno es el Convenio de Transición de As Pontes, a través del cual Endesa tiene que poner encima de la mesa los proyectos de renovables, los proyectos de industrialización y las garantías de los trabajadores de la principal y de las auxiliares. Esto está sin firmar y desde CCOO llevamos tiempo exigiendo que se firme cuanto antes.

Junto con esto, el otro documento que todavía está sin firmar es la regulación para el desarrollo de la éolica offshore. Sin un marco jurídico, Iberdrola no va a poner en marcha, por ejemplo, el proyecto de 1.000 millones de euros que acaba de anunciar. Esto hay que firmarlo ya, porque podría suponer una oportunidad única para la comarca si finalmente se lleva a cabo.

En Ferrolterra estamos empezando a caer en la resignación y es la peor enemiga de la clase trabajadora

Se ha hablado mucho últimamente sobre el papel que jugaría Navantia si finalmente se hiciese realidad este proyecto, ¿cuál es su postura?
Yo, personalmente, creo que Navantia, como empresa pública, que además está realizando inversiones con dinero público para la transformación de las instalaciones, no puede limitarse a ser un arrendatario de un parque industrial. Navantia tendría que ser el principal socio tecnológico de Siemens o de Iberdrola y, además de montar conjuntamente unas unidades de investigación y desarrollo, podría fabricar también ciertos componentes de gran valor añadido en la fábrica de turbinas del astillero de Ferrol. No puede conformarse con construir solo las jackets o los monopiles, que son los elementos de menor valor añadido de un parque eólico.

Respecto a esta falta de inversiones que mencionaba antes, ¿cree que realmente existe ese agravio con la comarca de Ferrolterra de que tanto se habla desde algunos partidos políticos, sindicatos y otro tipo de entidades?
Es cierto que hay una política de desindustralización en el conjunto del Estado. El problema no es solo lo que se destruye, sino lo que las administraciones hacen por reindustrializar. Y ahí es donde creo que sí existe ese agravio, pero no solo con Ferrolterra, sino con ciertas zonas de España, como Andalucía. Se están concentrando muchos de los recursos públicos en las zonas periféricas de Madrid y Barcelona. Lo que la gente no entiende, y con razón, es que en sectores donde su ubicación natural por recursos o experiencia debiera ser nuestra comarca, no se estén desarrollando aquí.

Tras décadas de crisis cíclicas, reformas, tasas de desempleo enormes, promesas incumplidas, ¿cuál siente que es el estado anímico de los vecinos y vecinas de la comarca para afronta otra nueva crisis?
Me preocupa algo de la situación anímica de la comarca y es que tras tanto años de golpes, de crisis cíclicas, de varapalos, casi estamos cayendo en la resignación. Y la resignación es el peor enemigo de la clase trabajadora. Ferrol y su comarca siempre ha sido un pueblo muy resistente, la historia está ahí para confirmarlo. Hemos logrado sobreponernos a crisis durísimas, pero la realidad es que ahora mismo la comarca está atravesando un gran bache, que la gente joven con formación se está yendo de aquí y la población que se queda es cada vez más mayor.

Ante este panorama muchos empiezan asumir que el futuro es muy gris, se empieza a perder la esperanza y se cae, como decía, en la resignación. Nosotros tenemos que pelear contra eso: la resignación no es una opción. Lo único que vale es pelear para que los vecinos y vecinas de Ferrol, sobre todo los jóvenes, puedan tener un futuro en su tierra.

El próximo diez de marzo hay convocada una gran huelga comarcal que estará sin duda marcada por la pandemia del covid, ¿cuál cree que será la respuesta de la ciudadanía ante esta convocatoria?
Nuestra obligación es trabajar para que la huelga sea un éxito rotundo y lo más masiva posible dentro de las limitaciones y del contexto sanitario impuesto por el COVID. Sabemos que va a estar muy condicionada por eso. También hay que tener en cuenta que otros sectores, como la hostelería, llevan mucho tiempo sin poder trabajar, cerrados y acumulando pérdidas. Desde luego la respuesta de las empresas del sector industrial va a ser un éxito rotundo y más teniendo en cuenta los tres grandes conflictos que están actualmente vigentes como son el de Navantia, el de Endesa y el de Gamesa.

Hace 30 o 40 años la gran aspiración de los jóvenes de aquel entonces eran entrar en Bazán, Astano, Endesa o, en otros casos más concretos, la Armada. ¿Cree que esto ha sido una losa posteriormente para Ferrolterra?
No creo que haya sido una losa. Es más, creo que ha sido un activo muy importante para la zona. La gente joven que se preparó en Ferrol por aquel para entrar en esos sectores industriales se han convertido en profesionales de referencia. La experiencia de todos estos operarios ha sido extremadamente valorada fuera de España, cuando muchos de ellos tuvieron que marcharse.

El famoso knowhow del que tanto se habla ahora, el saber hacer, la experiencia, han sido grandes activos del sector industrial de la comarca. De hecho, si 30 o 40 años después seguimos teniendo algunos talleres y departamentos que son pata negra a nivel mundial es, precisamente, por esta gente.

 

 

 

 

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