Una paciente del Hospital Clínico Universitario de Santiago (CHUS) ha denunciado públicamente y a través de la Asociación de Pacientes do CHUS las condiciones en las que fue atendida recientemente en el servicio de Urgencias, donde asegura haber sufrido una grave falta de intimidad y de higiene durante un procedimiento médico, pese a encontrarse en una situación clínica delicada tras una intervención quirúrgica mayor.
Según explica en su testimonio, acudió a Urgencias el pasado lunes tras presentar un problema para ir al baño. “ingresei o luns pasado. Teño puntos dunha episotomía na zona do perineo, tamén teño feita unha cesárea”, relata, subrayando que se trata de una zona que requiere cuidados específicos.
La paciente explica que necesitó la administración de un enema, pero denuncia que no se le facilitó un espacio adecuado ni privado para ello. “Non había unha habitación ou un lugar onde puidera estar poñéndome o enema nunha padiola en privado e ir a un baño e limpo”, afirma. En su lugar, fue ubicada “nun box improvisado entre corredores”, con tránsito constante de personas. “Había un señor ao lado coa súa nai que pululaba por diante da miña cama porque, non tiña outra maneira de saír de aí”, señala.

Según su relato, la falta de intimidad fue constante durante el procedimiento. “Onde estaba eu había un biombo pero polos lados víase todo”, explica, y añade que el espacio se utilizaba también como zona de paso para el material sanitario: “Todo o rato entrando xente a coller material. Esa era a miña privacidade”.

Tras la administración del enema, tuvo que desplazarse por su propio pie hasta un baño que no estaba junto al box. El aseo, según denuncia, se encontraba en malas condiciones: “Todo sucio e nin sequera había xabón”.

La paciente subraya que no se le facilitó ningún material de higiene pese al riesgo que implicaba su situación. “Non me deron nin toallitas nin nada co que limpar unha zona onde tiña unha infección”, lamenta.
A pesar de lo ocurrido, destaca el trato del personal sanitario, que califica como “marabilloso”. Asegura que los propios profesionales le recomendaron presentar una reclamación. Finalmente, pudo regresar a su domicilio, aunque reconoce que decidió no esperar a una habitación adecuada para poder marcharse cuanto antes. “A miña gravidade non era tremenda, estou na miña casa e estou ben”, explica, antes de plantear una reflexión final: “Pero claro, e outras persoas que non estaban coma min?”.

