Galicia tendrá la única mina de coltán de Europa occidental

La mina de Penouta, en Viana do Bolo, más cerca de su puesta en marcha: el Gobierno autoriza la inversión extranjera y la justicia da el visto bueno a la venta de la explotación
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Galicia está más cerca de recuperar un papel estratégico en el mapa europeo de los minerales críticos. La mina de Penouta, situada en Viana do Bolo, avanza hacia su reapertura tras recibir en las últimas semanas dos avales clave: el respaldo del Consejo de Ministros a la inversión extranjera y el visto bueno judicial previo a la venta de la explotación.

El proyecto, que aspira a convertir de nuevo a la comunidad en la única productora de coltán activa de Europa occidental, entra ahora en una fase decisiva marcada por trámites administrativos finales y la redefinición de su modelo operativo.

Luz verde política y cuenta atrás administrativa

La compañía australiana Energy Transition Minerals, a través de su filial ETM Spain, ha obtenido la autorización de inversión extranjera directa (FDI), un requisito imprescindible para tomar el control del yacimiento.

La operación, valorada en más de cinco millones de euros, queda ahora pendiente de un último paso formal: la transferencia de la titularidad de las licencias por parte de la Xunta de Galicia. Según fuentes de la empresa, este trámite podría completarse a lo largo del trimestre en curso.

De confirmarse ese calendario, el proyecto pasaría de una fase administrativa a otra plenamente ejecutiva, en la que la nueva propietaria asumiría el control total de la explotación.

Un proyecto estratégico para Europa

El interés por Penouta va mucho más allá del ámbito local. El coltán —del que se obtienen tántalo y niobio— es un material clave en la fabricación de dispositivos electrónicos, sistemas de almacenamiento energético y tecnologías vinculadas a la transición energética.

En un contexto de dependencia exterior de materias primas críticas, Bruselas ha intensificado su apuesta por asegurar suministros dentro del continente. En ese escenario, la mina gallega se perfila como un activo singular: la única explotación de este tipo en funcionamiento en Europa occidental.

Desde ETM subrayan ese carácter estratégico y han asumido el compromiso de que la producción se destine prioritariamente al desarrollo industrial dentro de la Unión Europea, reforzando así la autonomía tecnológica del bloque.

Plan de reactivación: empleo local y revisión ambiental

Una vez completada la compra, la empresa prevé iniciar una revisión técnica integral para definir la mejor vía de reactivación. El foco inmediato estará en recuperar la denominada “sección C”, actualmente paralizada. El director general de la compañía, Daniel Mamadou, ha señalado que el objetivo es reabrir la mina “lo antes posible”, combinando la viabilidad económica con estándares ambientales y sociales exigentes.

Entre los compromisos ya adquiridos destacan «la prioridad a la contratación de trabajadores de la zona, la colaboración directa con la comunidad local y la aplicación de criterios de sostenibilidad y gobernanza ambiental».

Además, la compañía asegura contar con provisiones económicas suficientes para sostener hasta tres años de actividad sin extracción, lo que permitiría adaptar el proyecto a las exigencias regulatorias y técnicas antes de retomar la producción.

Un futuro condicionado por el equilibrio ambiental

Pese al avance administrativo, la reactivación no está exenta de incertidumbres. El precedente judicial —con la paralización de la actividad por parte del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia— obliga a la nueva propietaria a extremar las garantías ambientales.

La compañía ha reiterado su intención de aplicar “las mejores prácticas” en materia de impacto ecológico, consciente de que la viabilidad del proyecto dependerá en gran medida de superar los requisitos legales y sociales en este ámbito.

Próximo paso: el control efectivo de la mina

Con el respaldo del Gobierno central ya asegurado, todas las miradas se dirigen ahora a la decisión de la Xunta. La transferencia de las licencias marcará el punto de inflexión definitivo.

Si se cumple el calendario previsto, Galicia podría volver a situarse en el centro de la cadena de suministro europea de minerales críticos en los próximos meses. La reapertura de Penouta no solo reactivaría una explotación minera, sino que colocaría a la comunidad en una posición estratégica en uno de los sectores más sensibles para el futuro industrial de Europa.

El recorrido hasta llegar a este momento —marcado por conflictos judiciales, quiebras empresariales y debate social— explica la complejidad del proyecto, pero será en su desarrollo inmediato donde se juegue su éxito o fracaso.

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