Para muchos, la jubilación es esa etapa de relajación tras una larga vida laboral, una oportunidad para descansar y llevar un ritmo más lento. Sin embargo, ese no ha sido el camino que tomaron Jorge García y Susana Sánchez.
Esta pareja, que lleva casi 30 años viviendo en Vilarmaior, decidieron, para celebrar la jubilación de ella, hacer el Camino de Santiago corriendo.
Las reacciones de sus familiares y amigos fueron variadas, entre los que no se asustaban porque “ya nos conocen”, hasta los que “fliparon un poco, nos dijeron que ya no teníamos edad”. Y es que esta pareja lleva décadas sorprendiéndolos. “Pensaban que a partir de los 50 o 60 años empezaríamos a asentar la cabeza, pero a nosotros son nuestros hijos los que nos tienen que decir que paremos, no al revés”, cuenta Susana.
También fue su hija la que los animó a crear una cuenta de Instagram para compartir su experiencia, que decidieron llamar el que convirtieron en su lema: @_ahoravienelomejor_. Con ella buscaban mantener el contacto con su famila e amigos e informar de su aventura.
Una aventura que comenzó en Roncesvalles, Navarra, y en la que recorrerían 790 quilómetros durante 32 días. La clave fue la constancia, “no es cuestión de hacer un maratón diario”, y el entrenamiento previo, ya que están acostumbrados a realizar actividad física a diario.
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La llegada a Santiago
Al llegar a la catedral, se encontraron “aparte de calados, muy emocionados, se nos saltaban las lágrimas y teníamos los sentimientos a flor de piel”. Y es que su última etapa, de las 32, fue bajo la lluvia.
Haciendo una antología de su mes, “ha habido días duros, que lo que menos te apetece es levantarte a las cinco de la mañana”. Destacan que lo más gratificante de la experiencia ha sido la gente que se han encontrado por el camino y las relaciones que han construido.
“Un señor corrió con nosotros una etapa, y algunos grupos grandes de gente unos metros, pero gente corriendo hay muy poca, así que nos apoyaban mucho, nos aplaudían y eso nos emocionaba”, declaran este matrimonio que confiesa que aún está empezando a ser consciente «de lo que hemos hecho”.
Esto no se queda aquí
Pero esta gran aventura no es para ellos el final, sino el comienzo, y ya están ideando nuevas peripecias: “desde luego algo haremos, mientras las piernas aguanten”. Entre sus próximos viajes valoran un maratón en Noruega, en Tromsø, una ruta por la costa vicentina en Portugal o acompañar a los pastores trashumantes.
“La vida jubilada no tiene que ser así”
Entre sus objetivos estaba recomendar que la población esté activa y que haga deporte. “Es muy sano, física y mentalmente, sobre todo si es en contacto con la naturaleza. No tiene que ser correr, si no te gusta, puede ser surf o otras actividades”, comenta la feliz pareja.
También recomiendan entrenar antes de hacer el camino de Santiago, se realice andando, corriendo o de cualquier manera. «A nosotros nos gusta correr tres o cuatro veces por semana, y ya habíamos hecho el Camino de Santiago primitivo corriendo hace unos tres años, pero la distancia no es comparable, este era nuestro gran reto», explican el coruñés y la leonesa. Ellos se consideran unos privilegiados por poder correr todos los días en el entorno natural ferrolano.
Además, reivindican que la jubilación no tiene que ser el final, sino que mientras el cuerpo sostenga, es posible realizar muchas actividades, además con disposición de más tiempo libre. “Después de los 60 hay mucha vida”, finalizan.