Arranca el juicio por la primitiva millonaria sin dueño: 14 años después, el misterio llega a su fin

A pesar de defender su inocencia, en 2012, los hermanos Reija fueron acusados de quedarse con el boleto premiado
La Administración de Loterías número 22 de A Coruña | GOOGLE EARTH
La Administración de Loterías número 22 de A Coruña | GOOGLE EARTH

La Audiencia de A Coruña acoge desde este lunes uno de los juicios más esperados y mediáticos de los últimos años: el misterioso caso del boleto de la Primitiva de 4,7 millones sin dueño. En el banquillo se sientan el lotero Manuel Reija y su hermano Miguel Reija, quien en 2012 era delegado provincial de Loterías y Apuestas del Estado.

Un proceso judicial que llega 14 años después de los hechos, cuando el supuesto propietario del boleto acudió a la administración de San Agustín para comprobar si había sido premiado y, según la Fiscalía, el lotero le indicó que no lo estaba. A partir de ahí comenzó un entramado lleno de versiones, reclamaciones e incluso cientos de personas que llegaron a postularse como posibles dueños del premio.

Un presunto entramado familiar

Mientras que el propio lotero, Manuel Reija, asegura que lo encontró abandonado en su local, el Ministerio Público sostiene que se quedó con el boleto premiado del sorteo del 30 de junio de 2012, sin informar a su legítimo propietario ni devolverle el resguardo.

Según la acusación, ese mismo día acudió a la delegación de Loterías dirigida por su hermano para agilizar el cobro, prescindiendo de los procedimientos habituales. La Fiscalía considera así que Miguel Reija también colaboró y le ayudó a encubrir el origen del boleto y facilitar el acceso al premio.

Por estos hechos, se solicitan seis años de prisión para el lotero por estafa o apropiación indebida, y la misma pena para su hermano por blanqueo de capitales y/o encubrimiento. Además, en caso de confirmarse el blanqueo, se pide una multa de 9,4 millones de euros.

La familia reclama su parte

Durante todos estos años, el lotero ha defendido su inocencia, asegurando que encontró el boleto abandonado en su establecimiento, aunque su versión ha ido cambiado con el paso de los años. Mientras tanto, los avances en la investigación lograron identificar al propietario, ya fallecido, cuya familia reclama ahora el dinero del premio.

A pesar de la confirmación, con el paso de los años fueron muchos los que intentaron hacerse con el bote afirmando ser las legítimas propietarias, lo que llevó al propio Ayuntamiento de A Coruña a poner en marcha un “expediente de hallazgo” con el objetivo de localizar al verdadero ganador del boleto que, según el lotero, había encontrado en su administración de la plaza de San Agustín. A raíz de un breve anuncio del consistorio, cerca de 300 personas acudieron a reclamar el premio, aunque ninguna logró demostrar su propiedad.

Ante la negativa de las autoridades, algunos de los aspirantes decidieron llevar el caso a los tribunales, lo que contribuyó a alargar todo el proceso durante más de 14 años. El juicio, que se prevé que dure varios días, será clave para determinar el destino final de los 4,7 millones de euros y esclarecer una de las historias más insólitas relacionadas con la lotería en España.

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