Si algo está claro en el mundo de la ficción es que Galicia arrasa. Y Clanes es, ahora mismo, el mejor ejemplo de ello. La segunda temporada de la serie no solo ha confirmado su éxito, sino que lo ha ampliado. Producida por Vaca Films y estrenada el pasado 3 de abril en Netflix, la nueva temporada ha vuelto a convertir a la serie en un fenómeno inmediato: en menos de 24 horas ya lideraba el Top 1 en España y, en cuestión de días, se ha colado entre lo más visto en más de una veintena de países.
El thriller, ambientado en las Rías Baixas, vuelve a demostrar el enorme tirón de las historias ligadas al narcotráfico gallego, combinando paisajes reconocibles con una trama cada vez más intensa y oscura. Su regreso era uno de los más esperados del año, especialmente tras el impacto internacional de su primera temporada, que llegó a ser número uno en 28 países.
Ahora, la segunda temporada parece que toma el mismo camino, ya que sus seis nuevos episodios siguen a reforzar su posición como una de las producciones españolas más potentes del catálogo de la plataforma.
Luis Zahera, el villano necesario
Uno de los grandes reclamos de esta nueva entrega es la incorporación de Luis Zahera, que se suma al reparto encabezado por Clara Lago y Tamar Novas. El actor gallego interpreta a Paco ‘El Curilla’, un personaje clave que irrumpe para agitar el equilibrio de poder dentro del mundo criminal, marcando un punto de inflexión en la guerra interna del narcotráfico. Una brillante interpretación marcada por la contundencia y autoridad que lo define, ya que como bien es sabido: sin Zahera no hay villano.
Es posible superar el pasado?
Ambientada en las Rías Baixas, Clanes convierte los paisajes gallegos en uno de sus grandes sellos mientras construye una historia marcada por el amor, la lealtad y el crimen. Desde su primera temporada, la ficción sigue a Ana (Clara Lago), una mujer que se adentra en el mundo del narcotráfico movida por la venganza, y a Daniel (Tamar Novas), heredero de una de las familias clave del negocio, con quien mantiene una relación tan intensa como peligrosa.
En esta segunda etapa, la historia avanza varios años después. Ana intenta rehacer su vida lejos del crimen, mientras que Daniel, tras salir de prisión, se enfrenta al dilema de abandonar definitivamente el negocio familiar o regresar a él. Pero el pasado pesa demasiado: las circunstancias los empujan de nuevo a un escenario de violencia y traiciones en el que, esta vez, se encuentran en bandos opuestos, elevando aún más la tensión de una trama donde las alianzas cambian constantemente.
Clanes podría definirse como la mezcla perfecta entre elenco, guion y fotografía. Una serie capaz de reflejar -una vez más- la calidad del audiovisual gallego y su capacidad para enganchar al espectador.
