El cirujano Diego González Rivas, protagonista de una Feira do Cocido de Lalín que eludió la lluvia

Llegado contrarreloj de Afganistán, fue el encargado de dar el pregón, en el que comparó la elaboración del cocido con la práctica médica por la importancia del tiempo, la precisión y la experiencia
Diego González Rivas Feira do Cocido Lalín

Lalín vivió este domingo su día grande de la Feira do Cocido con una celebración que desafió a los pronósticos meteorológicos y volvió a llenar las calles de la capital dezana. Ni la borrasca anunciada ni las semanas previas de lluvia lograron empañar una jornada marcada por la multitud, el buen ambiente y un protagonista indiscutible: Diego González Rivas, pregonero de esta edición.

La meteorología dio una tregua inesperada y permitió que el programa se desarrollase sin alteraciones. El alcalde, José Crespo, no ocultó su satisfacción tras comprobar que, un año más, la tradición de encomendarse a Santa Clara —con cinco docenas de huevos— parecía haber surtido efecto. El resultado fue una mañana seca, incluso con claros de sol, que animó a miles de visitantes a abarrotar Lalín y sus restaurantes.

Los actos arrancaron a media mañana en el Concello con la Encomenda do Cocido, una ceremonia solemne que llenó por completo el vestíbulo consistorial. En esta edición fueron investidos nueve nuevos comendadores procedentes de ámbitos tan diversos como la medicina, el deporte, la ciencia, la cultura, la empresa o la política. Entre ellos figuraban, además del propio González Rivas, Irene Villa, Luis de la Fuente, Jorge Mira, Almudena Maíllo o la conselleira María Martínez Allegue.

El momento central de la jornada llegó con el pregón. González Rivas tomó la palabra tras un viaje contrarreloj desde Afganistán, sorteando cancelaciones y enlazando varios vuelos para llegar a tiempo a Lalín. Ya ante el público, ofreció un discurso cargado de emoción en el que definió la Feira como una expresión de identidad y orgullo gallego, comparando la elaboración del cocido con la práctica médica, donde el tiempo, la precisión y la experiencia resultan esenciales.

El cirujano evocó además sus recuerdos familiares alrededor del cocido, reivindicó sus raíces tras una carrera desarrollada en más de 140 países y explicó el espíritu solidario que impulsa su fundación, convencido de que la medicina y la cocina comparten una dimensión profundamente humana.

Tras los actos institucionales, la comitiva se trasladó al Campo da Feira y a la Carpa do Cocido, donde productores y artesanos exhibieron lo mejor de la gastronomía local. El Lalín Arena se estrenó como gran comedor popular, mientras que las comparsas y carrozas etnográficas llenaron las calles de color y memoria colectiva.

La fiesta se prolongó durante toda la tarde con música, charangas y verbena, cerrando una edición que volvió a confirmar a Lalín como capital gastronómica de Galicia, esta vez bajo un cielo sorprendentemente despejado.

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