Galicia sumará una nueva conexión ferroviaria de alta velocidad con Madrid a partir del próximo 20 de mayo: será un servicio con un tren que, por primera vez, evitará las paradas intermedias en Castilla y León en su tramo clave, acercándose así al concepto de “AVE directo” que durante años habían reclamado los usuarios gallegos.
Este servicio, operado por Renfe, formará parte de una reorganización más amplia del corredor entre Galicia y Madrid. El tren AVE 4464 saldrá de Vigo a las 05:50 horas —de lunes a sábado— y realizará paradas únicamente en Pontevedra, Santiago y Ourense. A partir de este último punto, continuará su recorrido sin detenerse en estaciones como Sanabria, Zamora, Medina del Campo o Segovia, llegando a Madrid-Chamartín antes de las 10:00.
Un avance esperado durante años
La medida supone corregir una situación que se prolongaba desde la puesta en marcha de la alta velocidad en el noroeste en 2015, cuando todas las conexiones incluían paradas en territorio castellano y leonés. Con esta nueva configuración, Galicia se suma a otras comunidades como Andalucía o Cataluña, que ya cuentan con trenes más rápidos y competitivos frente al avión.
No obstante, el carácter “directo” del servicio tiene matices. Aunque elimina paradas en Castilla y León en este trayecto concreto, no es completamente directo desde su origen, ya que continúa efectuando paradas dentro de Galicia antes de iniciar el tramo sin interrupciones.
Impacto en las frecuencias y el resto de servicios
La reorganización mantiene una oferta amplia: Ourense conservará once conexiones diarias hacia Madrid entre AVE, AVLO y Alvia. De ellas, la gran mayoría seguirá deteniéndose en Zamora, lo que garantiza la conectividad de esta ciudad pese a perder una frecuencia puntual. En sentido inverso, todos los trenes continuarán realizando parada en las estaciones intermedias.
Además, esta nueva frecuencia está especialmente pensada para el viajero de negocios, al permitir llegar a Madrid a primera hora de la mañana.
A pesar de este avance, persiste una de las principales demandas históricas: una conexión plenamente directa y más rápida entre Vigo y Madrid. Proyectos como la variante por Cerdedo siguen sin materializarse, lo que limita el potencial de reducción de tiempos y mantiene el trayecto por encima de las tres horas y media en el mejor de los casos.
