La señal viral del cementerio de Corrubedo, en Ribeira, corregida: ya permite el paso a los vivos

Tras hacerse viral en redes sociales por una redacción que sugería que sólo los difuntos podían circular por la carretera, el Concello de Ribeira ha tomado cartas en el asunto y ha añadido la letra que faltaba
Señal viral Ribeira cementerio Santa María de Corrubedo (1)

La famosa señal de tráfico situada frente al cementerio de Santa María de Corrubedo, en el concello de Ribeira, ya ha sido corregida. Tras hacerse viral en redes sociales por una redacción que parecía autorizar el paso únicamente a los difuntos allí enterrados, el Concello de Ribeira ha intervenido y ha añadido la letra que faltaba para aclarar su verdadero significado.

El cartel saltó a la fama después de que un vecino compartiera una imagen en el grupo de Facebook Cambiemos Ribeira. En ella se veía la señal con el texto “agás residentes cemiterio”, una formulación que, sin una coma aclaratoria, sugería que solo podían acceder quienes residieran en el propio camposanto. La confusión dio pie a todo tipo de bromas y comentarios irónicos sobre permisos de circulación en el más allá, controles policiales con certificados de defunción o la dificultad de los supuestos “residentes” para desplazarse en coche.

La publicación se difundió rápidamente y acumuló cientos de reacciones, convirtiendo la señal en un pequeño fenómeno viral más allá del ámbito local. El propio autor resumía el sentir general con una pregunta que se repitió en redes: “No entiendo, ¿solo se puede entrar muerto o en la otra vida?”.

Ante la repercusión del asunto, el Concello de Ribeira tomó cartas en el asunto y procedió a corregir el texto. Con la adición de la letra que faltaba, la señal ya refleja correctamente la intención original: permitir el acceso a residentes y usuarios del cementerio, sin excluir —por un error gramatical— al resto de los vivos.

Con la modificación, los vecinos pueden volver a circular con total tranquilidad, sin temor a interpretaciones literales ni a posibles multas surrealistas. El episodio queda así como una anécdota viral que demuestra cómo un pequeño detalle en la redacción puede marcar la diferencia… incluso entre los vivos y los muertos.

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