El aeropuerto de Santiago-Rosalía de Castro atraviesa una de las mayores caídas de actividad de los últimos años y se consolida como la terminal con peor evolución del tráfico aéreo en España. Los datos de marzo reflejan un nuevo retroceso significativo, con 172.067 pasajeros, lo que supone 72.500 menos que en el mismo mes del año anterior y una caída cercana al 30 %.
Este descenso no es un episodio aislado, sino la continuación de una tendencia negativa que se arrastra desde hace más de un año. En el conjunto del primer trimestre, Lavacolla suma 435.679 usuarios, casi un 30 % menos que en 2025. En términos absolutos, la pérdida ronda los 180.000 viajeros en apenas tres meses, una cifra que evidencia la dimensión del deterioro.
La reducción del tráfico está estrechamente vinculada al recorte de operaciones. Solo en marzo se registraron 1.440 movimientos de aeronaves, cerca de un 29 % menos que un año antes. El ajuste afecta especialmente a los vuelos nacionales, que concentran la mayor parte del descenso tanto en frecuencias como en número de pasajeros. En contraste, las conexiones internacionales muestran un comportamiento más resistente, con menos vuelos pero una ocupación más elevada.
Entre las causas de este escenario destaca la pérdida de rutas y frecuencias tras cambios en la operativa de aerolíneas clave, lo que ha reducido de forma notable la oferta disponible y la conectividad del aeropuerto compostelano. Esta situación ha impactado directamente en su competitividad frente a otras terminales.
A Coruña y Vigo crecen en pasajeros
De hecho, el comportamiento de Lavacolla contrasta con el de otros aeropuertos del entorno. Mientras Santiago continúa perdiendo viajeros, A Coruña y Vigo registran incrementos de tráfico en marzo, lo que apunta a un desplazamiento de pasajeros dentro del propio sistema aeroportuario del noroeste.
A este contexto se suma además la caída en la actividad de mercancías, que también retrocede, aunque de forma más moderada. En conjunto, los datos dibujan un escenario complejo para el aeropuerto gallego, que encara los próximos meses con incertidumbre y sin señales claras de recuperación a corto plazo.
