Los trabajadores de la histórica factoría de Sargadelos en Cervo se enfrentan a un escenario de incertidumbre tras el anuncio inesperado de cierre de la planta, comunicado por el administrador único de la compañía, Segismundo García, mediante una carta remitida a la Inspección de Trabajo y Seguridad Social. En la misiva, fechada el 2 de abril, García justifica el cierre inmediato aludiendo a las dificultades para cumplir con la normativa de seguridad laboral vinculada a la exposición a sílice cristalina, una sustancia peligrosa para la salud.
En la carta, el empresario admite la «manifiesta incompetencia» de la dirección para garantizar la seguridad frente a este riesgo, por lo que ha optado por «proceder al cierre de la planta de producción» desde el mismo día. García ha matizado que su decisión no debe interpretarse como un «lock out» o cierre patronal, sino como una respuesta a lo que considera una «ingente» y difícil normativa, que pone en riesgo, según sus palabras, la salud de la plantilla y podría derivar en sanciones y multas.
Sorpresa y preocupación en la plantilla
La noticia cayó como un jarro de agua fría entre la plantilla, que asegura sentirse «sorprendida» y «preocupada» tanto por su futuro laboral como por las formas en las que se ha producido el cierre. Los trabajadores relatan que la comunicación se hizo en una asamblea, en la que García leyó la misma carta remitida a la Inspección, sin que hasta el momento hayan recibido ningún «protocolo, documento o finiquito» que concrete su situación legal o económica.
A la espera de los próximos pasos de la dirección y también de las administraciones, los empleados prevén acudir igualmente a la planta en su horario habitual, aunque esta permanezca cerrada. La plantilla dirige ahora su mirada atención en la Xunta de Galicia y en el Ministerio de Trabajo, en busca de soluciones que permitan clarificar la situación.
Trabajo descarta que haya motivos suficientes para el cierre
Fuentes del Ministerio de Trabajo y Economía Social, dirigido por Yolanda Díaz, han aclarado que las actuaciones llevadas a cabo por la Inspección durante este año en la planta de Cervo están relacionadas con la tramitación de un informe por enfermedad profesional tras la detección de dos casos de neumoconiosis —enfermedades pulmonares causadas por la inhalación de polvo de sílice— en trabajadoras de la empresa.
El Ministerio confirmó que, junto con la elaboración del informe, se impuso una sanción de 5.000 euros a Sargadelos por no adoptar medidas suficientes para evitar la exposición de una trabajadora al polvo de sílice y se reclamó la corrección de otras deficiencias, como el suministro adecuado de equipos de protección individual y la realización de mediciones higiénicas de polvo.
Sin embargo, Trabajo recalca que las medidas requeridas «no tienen entidad suficiente como para justificar un cierre empresarial» y recuerda que «siempre va a defender la salud y la seguridad de las personas trabajadoras, por encima de cualquier otra consideración».