El bailarín y coreógrafo vigués Xián Martínez falleció el pasado 14 de octubre en Barcelona a los 30 años, por causas que no han trascendido. Su muerte fue comunicada este fin de semana por su pareja, Àlex Marteen, concursante de la actual edición de ‘Drag Race España’, a través de las redes sociales.
Marteen ha explicado que mantendrá las publicaciones relacionadas con el programa que ya tenía previstas para esta semana, pese al difícil momento personal que atraviesa. El concursante ha señalado que lo hace por «respeto a todos los artistas involucrados y a la ilusión de este proyecto», al que considera una ayuda para afrontar lo sucedido.
Asimismo, ha pedido comprensión ante la posibilidad de que su actividad en redes sociales cambie durante los próximos días. «No sé cómo interactuaré por redes estos días, ya que la prioridad es cuidarnos», ha escrito.
Una trayectoria ligada a la danza contemporánea
Nacido en Vigo en 1996 y establecido en Barcelona, Martínez desarrolló su carrera en el ámbito de la danza contemporánea, tanto como intérprete como creador. Se formó en el Real Conservatorio Profesional de Danza Mariemma y en el Conservatorio Superior de Danza, ambos en Madrid.
Entre 2019 y 2021 formó parte de la compañía vasca Dantzaz. Posteriormente, continuó su trayectoria como intérprete independiente, una etapa en la que colaboró con destacados nombres de la escena artística, entre ellos Sol Picó, Marta Pazos, Toni Mira y Àlex Ollé.
En 2020 impulsó la compañía iXa, con raíces gallegas y vascas, de la que ejercía como director artístico. Desde este proyecto promovió diferentes creaciones, como ‘Pioneiras/Aitzindariak’, ‘NIK·EU’, ‘Ollos cara adentro’ y ’52-BLAU’, que cosecharon más de 15 premios y reconocimientos.
Entre estos galardones figura el primer premio del Certamen Coreográfico de Sabadell de 2023 por ‘Ollos cara adentro’, una pieza que desarrolló junto a Elena Castellanos.
Pocas semanas antes de su fallecimiento, el coreógrafo había presentado ‘A Espera do Baleiro’, cuyo estreno tuvo lugar en septiembre en Portugal. La obra fue fruto de una coproducción entre la Companhia de Dança de Almada y el Centro Coreográfico Galego.