La ceramista Mar Barral falleció este domingo a los 56 años tras una larga enfermedad. Su muerte ha causado una profunda conmoción en Carril y en Vilagarcía de Arousa, donde su figura era ampliamente reconocida tanto por su trayectoria artística como por su calidad humana.
Natural de Carril, Barral dedicó más de tres décadas a un oficio que convirtió en seña de identidad. Desde su taller en Catoira, trabajó la cerámica como lenguaje propio, explorando las posibilidades de la arcilla y el horno para construir un universo creativo marcado por la sensibilidad, el cuidado técnico y una evolución constante. Ese camino la llevó a obtener reconocimiento más allá del ámbito local, con presencia en circuitos autonómicos y proyección internacional vinculada a la excelencia y la originalidad del trabajo cerámico.
Compañeros y personas cercanas subrayan su talante generoso y colaborativo, una manera de entender la creación como espacio compartido. Esa actitud se reflejó en una producción amplia y versátil: desde piezas concebidas como trofeos deportivos o regalos institucionales hasta encargos especiales y obras destinadas a ferias de referencia del sector, siempre identificables por un sello personal inconfundible.
El mar, la naturaleza y las tradiciones formaron parte esencial de su imaginario, no como mero motivo decorativo, sino como raíz creativa. A través de su obra, Mar Barral reivindicó lo cercano con una mirada contemporánea, dejando un legado artístico ligado al territorio y al orgullo por la identidad propia.
La Fundación Pública Artesanía de Galicia expresó su profundo pesar por el fallecimiento y trasladó su cariño a familiares y amistades, destacando el amor de la artista por la artesanía y el recuerdo de su sonrisa, que permanecerán como parte de su herencia creativa.
