El Convento de Santa Clara de Pontevedra sigue desvelando nuevos secretos: el último hallazgo en su interior son unas pinturas murales datadas a finales del siglo XVI, calificadas por expertos como únicas en Galicia, no sólo por su antigüedad, sino por la singularidad de sus representaciones y su inusual ubicación.
Las pinturas fueron descubiertas en el refectorio, el antiguo comedor donde las monjas clarisas realizaban sus comidas en silencio. Permanecieron ocultas durante siglos bajo varias capas de cal, un método utilizado durante epidemias de peste como medida sanitaria. José Manuel García Iglesias, profesor emérito de Historia del Arte en la Universidad de Santiago y uno de los mayores expertos en pintura mural del país, explicó que estas pinturas abarcan dos épocas diferentes. La capa más antigua, aunque parcialmente visible, ofrece escasas pistas sobre su contenido original, mientras que la capa más reciente, datada entre 1570 y 1580, está mucho mejor conservada y permite apreciar con claridad su gran valor artístico e iconográfico.

Entre las representaciones descubiertas destaca una imagen excepcional: un corazón inscrito en un águila, descrita por García Iglesias como única en España. Esta representación tiene un vínculo directo con ilustraciones encontradas en un libro incunable publicado en Basilea a finales del siglo XV, que recoge los sermones de San Agustín. En toda España, solo se conserva otro ejemplar de esta obra en la catedral de Segovia, lo que incrementa enormemente el valor histórico del hallazgo.
El conjunto mural también incluye una imagen de Cristo entre estrellas, una representación de Santa Clara, la patrona del convento, y varios motivos vegetales que parecen referirse a San Francisco de Asís, fundador de la orden franciscana a la que pertenecen las clarisas. García Iglesias destacó especialmente que este es el único ejemplo documentado en Galicia de pinturas murales situadas en un refectorio conventual, un espacio clave en la vida cotidiana de las comunidades religiosas.
Consciente del extraordinario valor de estas pinturas, la Deputación de Pontevedra se comprometió a conservarlas y restaurarlas para hacerlas visitables. García Iglesias recalcó además la gran dificultad técnica que implica su conservación tras retirar la capa protectora de cal, lo que exigirá trabajos continuos de mantenimiento para evitar su deterioro.
Además de estas pinturas, las recientes excavaciones arqueológicas han proporcionado nuevos hallazgos que enriquecen la historia del convento. Hace pocas semanas, se descubrieron los cimientos de un muro que demuestran que la estructura original del convento era considerablemente más grande y antigua de lo que se pensaba, remontándose a comienzos del siglo XIV. Este muro indica que Santa Clara ya estaba configurado desde su fundación por tres edificios principales: la iglesia y dos grandes pabellones paralelos.

Asimismo, fue identificado el arranque de un arco gótico que podría haber formado parte de la antigua sala capitular, un espacio esencial para la vida comunitaria de las religiosas. Este descubrimiento no solo esclarece la configuración arquitectónica original del convento, sino que proporciona claves fundamentales para comprender mejor su evolución histórica.
La Diputación anunció que estos restos arqueológicos también serán integrados en la musealización prevista en el marco de la rehabilitación de Santa Clara. Este proyecto, impulsado con gran interés por las autoridades, permitirá abrir el recinto a la ciudadanía como parte del Museo de Pontevedra, convirtiendo al convento en un lugar clave para la difusión del patrimonio cultural e histórico.
Paralelamente a los trabajos arqueológicos y de restauración, la Deputación continúa negociando con la comunidad de monjas clarisas para asegurar que todo el patrimonio artístico y cultural asociado al convento permanezca en Pontevedra, evitando así la dispersión de bienes que forman parte fundamental del legado histórico de la ciudad.