El administrador único de Sargadelos, Segismundo García, ha comunicado este miércoles el cierre inmediato de la planta de producción en Cervo. La decisión se produce días después de que la empresa recibiera una multa de 5.000 euros debido a 36 deficiencias detectadas por la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, a la que ha remitido una carta anunciando el cierre «con fecha de hoy mismo» ante «la imposibilidad de resolver en plazo las deficiencias detectadas».
En una carta remitida a la Inspección de Trabajo, García justifica la drástica medida alegando la imposibilidad de corregir estas deficiencias y asegurando que la salud de los trabajadores debe ser la prioridad. La plantilla habría sido informada de la situación en una asamblea convocada en la fábrica, generando sorpresa y preocupación entre los empleados, ya que la empresa se encontraba en un buen momento económico.
El propietario de Sargadelos, en un tono irónico y crítico, subraya en su misiva las dificultades burocráticas que enfrenta la compañía y la imposibilidad de realizar reformas en sus instalaciones, declaradas Bien de Interés Cultural, sin largas esperas de hasta un año. Además, deja entrever que la empresa tomará medidas legales ante las indemnizaciones y liquidaciones que se deriven del cierre.
Esta decisión llega en una etapa de crecimiento para Sargadelos, que en los últimos años había logrado expandirse en el mercado nacional e internacional, con presencia en exclusivos hoteles y restaurantes en Dubái, Ecuador, Panamá y Uruguay.
Un símbolo cultural y patrimonial de Galicia que se apaga
El cierre de la planta de producción de Sargadelos no sólo representa una decisión empresarial de gran calado, sino que también marca el fin de una etapa crucial en la historia cultural y patrimonial de Galicia. La fábrica de Sargadelos, ubicada en la parroquia cervense, ha sido un emblema de la región durante décadas. Declarada Bien de Interés Cultural, la fábrica atrae cada año a cientos de visitantes que disfrutan de su valor arquitectónico y su vinculación con la tradición cerámica gallega. Con visitas guiadas durante todo el año, se ha convertido en un referente cultural, no solo por su producción, sino por su relevancia en la historia de la región.
Sargadelos es mucho más que una empresa; es una parte fundamental de la identidad gallega. Recuperada por Isaac Díaz Pardo y Luis Seoane, la firma ha sido testigo de la evolución cultural de Galicia. Segismundo García, quien rescató la compañía en un momento de crisis económica, logró devolverla a los beneficios. Sin embargo, el cierre implica el adiós a una de las marcas más representativas de Galicia, cuyos productos han llevado consigo su alma y su esencia