Este 24 de julio se cumplen trece años del accidente ferroviario de Angrois, en Santiago de Compostela, una de las mayores tragedias de la historia reciente de España. El descarrilamiento del tren Alvia que cubría la ruta Madrid-Ferrol dejó 80 víctimas mortales y 144 heridos, convirtiéndose en el tercer accidente ferroviario más grave del país.
Más de una década después, el caso continúa generando debate. Aunque el proceso judicial ha avanzado en los últimos años, las responsabilidades por el siniestro siguen siendo objeto de controversia, mientras las víctimas insisten en que aún no se ha hecho justicia y reclaman mayores garantías para evitar que una tragedia similar vuelva a repetirse.
El accidente que cambió la historia del ferrocarril español
La tarde del 24 de julio de 2013, víspera del Día de Galicia, el tren Alvia circulaba con 244 personas a bordo cuando descarriló en la curva de Angrois, a las puertas de Santiago de Compostela.
El convoy, conducido por Francisco Garzón, entró en la curva a 191 kilómetros por hora, muy por encima del límite permitido. Según las investigaciones, una llamada telefónica del interventor, de apenas dos minutos, hizo que el maquinista perdiese la referencia de su posición y retrasase la maniobra de frenado.
Garzón accionó el freno de emergencia, pero ya era demasiado tarde para evitar el descarrilamiento. La investigación también puso el foco en la desactivación del sistema de seguridad ERTMS, que habría frenado automáticamente el tren en caso de exceso de velocidad y cuya retirada fue autorizada bajo la responsabilidad del entonces director de Seguridad en la Circulación de Adif, Andrés Cortabitarte.
Un proceso judicial marcado por la polémica
Tras un macrojuicio que se prolongó durante nueve meses, en julio de 2024 la justicia condenó a Francisco Garzón y Andrés Cortabitarte a dos años y seis meses de prisión por 79 delitos de homicidio y 143 delitos de lesiones por imprudencia profesional grave.
Sin embargo, el caso dio un nuevo giro el pasado mes de enero, cuando la Audiencia Provincial de A Coruña absolvió al exresponsable de seguridad de Adif, una decisión que provocó un profundo malestar entre la plataforma de víctimas y dejó al maquinista como único condenado por la tragedia.
Un caso que sigue abierto trece años después
Pese a las resoluciones judiciales, el procedimiento aún no está completamente cerrado. Sobre la mesa continúan varias cuestiones pendientes, entre ellas la petición de indulto para Francisco Garzón, respaldada tanto por su defensa como por la propia plataforma de víctimas, así como el recurso presentado contra la absolución de Andrés Cortabitarte.

Mientras tanto, la Plataforma de Víctimas Alvia 04155 ha decidido, por segundo año consecutivo, no convocar movilizaciones en el aniversario del accidente. Aun así, mantiene su reivindicación de depurar todas las responsabilidades y reforzar la seguridad ferroviaria, convencida de que el siniestro fue consecuencia de una cadena de errores y no únicamente de la actuación del maquinista.
Las víctimas insisten en que hubo una cadena de negligencias
Desde la plataforma recuerdan que, trece años después, siguen reclamando que se reconozca la responsabilidad de todos los implicados en el sistema ferroviario.
«Se culpa únicamente al maquinista cuando, evidentemente, en un accidente de alta velocidad el maquinista tiene su responsabilidad, pero es el último eslabón de una cadena de negligencias e incumplimientos de Renfe, Adif y el Ministerio de Fomento«, sostienen.
Además, el colectivo advierte de que accidentes recientes, como el registrado este año en Adamuz (Córdoba), demuestran que las mejoras en materia de seguridad ferroviaria siguen siendo una asignatura pendiente y refuerzan su reclamación de que tragedias como la de Angrois no vuelvan a repetirse.

