El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) ha decidido imponer una rebaja temporal de la velocidad máxima en un tramo de 28 kilómetros de la línea de alta velocidad que une Ourense y Santiago de Compostela. La medida, motivada por avisos trasladados por varios maquinistas, limita la circulación de los trenes a 220 kilómetros por hora, frente a los 300 que estaban autorizados hasta ahora.
La restricción afecta al tramo comprendido entre los puntos kilométricos 56,2 y 84,2, una zona que antecede a la entrada en Santiago y que incluye el entorno de la curva de A Grandeira, en Angrois. Según fuentes del gestor ferroviario, la decisión se ha adoptado tras detectarse posibles irregularidades en elementos de la vía, en concreto en los aparatos de dilatación, que habrían generado vibraciones anómalas durante la marcha de los trenes.
Desde Adif subrayan que la activación de este tipo de restricciones responde a un protocolo interno de seguridad que se aplica de forma automática cuando se recibe una alerta de estas características. Una vez comunicada la incidencia, los responsables de circulación dan aviso a los equipos de mantenimiento, que suelen realizar las inspecciones técnicas en horario nocturno, cuando no hay trenes en servicio, para no interferir en la explotación comercial de la línea.
La línea Ourense-Santiago vuelve así a situarse en el foco tras el descarrilamiento de un tren Alvia en julio de 2013, ocurrido en la curva de Angrois, que causó 80 fallecidos y 143 heridos. Aunque la curva donde se produjo el siniestro cuenta con una limitación permanente de 80 kilómetros por hora y no está incluida en la actual restricción, la decisión refuerza la vigilancia en un corredor especialmente sensible desde el punto de vista de la seguridad ferroviaria.
Las denominadas limitaciones temporales de velocidad (LTV) forman parte de las herramientas habituales de gestión de la seguridad en la red ferroviaria. El Ministerio de Transportes recuerda que se trata de medidas preventivas previstas en el Reglamento de Circulación Ferroviaria, aplicables ante trabajos puntuales, condiciones meteorológicas adversas o la detección de defectos en la infraestructura. En el caso de la alta velocidad, estas limitaciones se revisan de forma continua y se retiran cuando se confirma que no existe riesgo.
La aplicación de nuevas LTV se produce además en un contexto de debate sobre el estado de la red ferroviaria, intensificado tras recientes accidentes en otros puntos del país. Desde el departamento que dirige Óscar Puente insisten en que el número de estas restricciones es un parámetro técnico y no un indicador directo de la calidad de las infraestructuras, y destacan que su uso se ha mantenido estable en los últimos años, pese al aumento del tráfico y de la extensión de la red.
Por el momento, la reducción de velocidad en la línea Ourense-Santiago se mantendrá hasta que los técnicos completen las revisiones necesarias y confirmen que el tramo puede recuperar las condiciones habituales de circulación con plenas garantías de seguridad.

