Desde hace días circula en redes sociales y grupos privados de mensajería un mensaje que alerta de un supuesto atentado terrorista el sábado 14 de febrero en Ferrol, durante las fiestas de carnaval. La cadena menciona directamente a la discoteca Destino West, y se presenta acompañada de audios, capturas y “traducciones” que, según quienes lo difunden, confirmarían que existe una amenaza real.
Pero no hay ninguna fuente oficial que respalde esta alarma. Los audios no tienen origen identificable, las traducciones no están firmadas, y el mensaje se apoya únicamente en su capacidad de viralizarse, no en hechos comprobables. Todo apunta a que estamos ante un bulo fabricado a partir de un caso real, pero manipulado para sembrar miedo.
Contexto real
El mensaje circula con fuerza porque se engancha a un hecho que sí ocurrió. El pasado 24 de enero, un joven de 18 años fue detenido en el barrio de Recimil, en Ferrol, acusado de estar vinculado ideológicamente con el Estado Islámico (Daesh) y de poseer material de “autocapacitación” sobre explosivos. La detención se produjo en el marco de una operación de la Policía Nacional, coordinada por la Audiencia Nacional, y también hubo un segundo arresto en Cartagena.
Ese hecho está confirmado, pero en ningún momento se ha vinculado con planes para atentar en Ferrol, ni con locales de ocio ni con las fiestas de carnaval. Lo que hace el mensaje viral es tomar esa información, quitarle todo contexto judicial y usarla como excusa para construir una narrativa falsa. Básicamente, lo que se está diciendo es: “Como hubo una detención en la ciudad, entonces va a haber un atentado este sábado”. Es un salto lógico de manual… del manual de desinformación.
Y aquí es donde conviene hacerse la pregunta incómoda: ¿de verdad crees que tu colega de WhatsApp tiene acceso privilegiado a información antiterrorista antes que los cuerpos de seguridad o los medios? Vamos, ni el CNI va tan rápido como tu grupo del gimnasio.
El rumor, además, ha tenido un efecto directo sobre el local señalado: la discoteca Destino West. En un comunicado oficial difundido este martes, el establecimiento niega tajantemente que exista investigación alguna sobre la sala, y afirma que ha puesto en conocimiento de la Policía Nacional los contenidos que circulan por redes para que se depuren responsabilidades.
“La gravedad de las publicaciones ha motivado que las mismas hayan sido puestas a disposición de la Policía Nacional”, asegura el texto. Añaden también que se abrirán las acciones legales correspondientes para reclamar daños y perjuicios derivados de la difusión del bulo. La discoteca, además, confirma que abrirá este fin de semana con total normalidad, y que mantendrá su programación de carnaval como estaba prevista.
¿Por qué no es fiable?
Los mensajes que han saltado de WhatsApp a X incluyen capturas de pantalla, imágenes de mapas, audios en otro idioma (presuntamente árabe) y supuestas “traducciones” al español. El texto que acompaña esas pruebas afirma que hay una amenaza inminente y que la policía “ya lo sabe”, pero que “no lo pueden hacer público”.
Esta es otra señal habitual en bulos de este tipo: el recurso al secreto. Si todo fuera tan claro, ¿por qué nadie puede decirlo oficialmente? ¿Y por qué las pruebas solo existen en audios sin origen y notas sin firma? Lo que no se puede comprobar no es información: es relato.
Y sí, sabemos que da cosa ignorarlo. Pero si un audio grabado en una cocina con eco y una traducción hecha por “el primo de alguien” te parece más fiable que un comunicado real, igual el problema no es la amenaza, sino cómo la consumes.
Un bulo recurrente
Este tipo de cadenas no son nuevas. En los últimos años se han detectado mensajes casi idénticos sobre supuestos atentados en el metro de Madrid, fiestas en Valencia o universidades en Barcelona. Cambian el nombre del sitio, la fecha y el audio, pero el esquema se repite: alarma emocional, fecha cercana, reenvío masivo y cero trazabilidad.
Lo más llamativo es que siempre hay alguien que afirma tener una fuente “de dentro” que lo confirma, pero luego esa fuente nunca aparece. Spoiler: si alguien supiera realmente algo tan grave, no lo estaría difundiendo en una nota de voz de 37 segundos con la tele de fondo.
Actúa con responsabilidad
Lo más útil que puedes hacer es no compartirlo. Ni por si acaso, ni para advertir, ni como gesto de precaución. Si hay una amenaza real, los canales oficiales son los primeros en comunicarlo. Y si tienes dudas, no hay nada más fácil que preguntar a medios o fuentes verificadas antes de multiplicar una alarma que solo existe en los móviles.
Si alguien percibe un riesgo real o una situación sospechosa, lo correcto es contactar con emergencias. Lo que no ayuda es convertir un mensaje no contrastado en una alerta pública que puede tener consecuencias reales para personas concretas.

