Galicia ha dejado de mirar solo a sus portales y escaparates para vigilar su seguridad; ahora, el peligro real viaja por el wifi. Según las estadísticas de criminalidad que acaba de publicar el Ministerio del Interior, el balance de 2025 arroja una cifra total de 96.066 infracciones penales, un incremento moderado del 0,9% respecto a las 95.255 del año anterior. Sin embargo, este aumento de apenas 811 hechos en todo el año es solo la superficie de una transformación más profunda: el delito en Galicia se está mudando de forma clara al entorno digital.
La criminalidad convencional —es decir, los delitos presenciales o físicos— pasó de 71.570 hechos en 2024 a 70.174 en 2025. Son 1.396 menos, un descenso del 2,0%. En cambio, la cibercriminalidad subió de 23.685 a 25.892 casos: 2.207 más, con un crecimiento del 9,3%.
La lectura es bastante clara: si se mirasen solo los delitos físicos/presenciales, Galicia habría cerrado el año con menos infracciones. El aumento final del total se explica por el crecimiento de los ciberdelitos. También cambia el peso de cada bloque. En 2024, los ciberdelitos representaban el 24,9% del total. En 2025 ya suponen el 27,0%. Es decir, más de una de cada cuatro infracciones penales registradas en Galicia ya se comete en el entorno digital.
Y dentro de ese bloque, el peso de las estafas informáticas es decisivo. Pasan de 20.032 a 22.091 casos, con 2.059 más (+10,3%). Son, con mucha diferencia, el principal motor de la cibercriminalidad: concentran el 85% de los ciberdelitos y suponen casi el 23% de todas las infracciones penales registradas en Galicia.
Bajan los delitos presenciales
Mientras suben los ciberdelitos, muchos de los delitos cometidos en el ámbito presencial o físico bajan. El ejemplo más claro es el de los hurtos, que pasan de 19.620 a 18.019: son 1.601 menos, una caída del 8,2%. Es el descenso más grande en términos absolutos entre las categorías detalladas.
También bajan los robos con fuerza en domicilios, establecimientos y otras instalaciones, de 4.364 a 3.934 (-9,9%). Dentro de ese grupo, los robos con fuerza en domicilios descienden de 2.575 a 2.507 (-2,6%). Los robos con violencia e intimidación pasan de 997 a 942 (-5,5%) y las sustracciones de vehículos de 547 a 494 (-9,7%).
Es decir, en buena parte de los delitos físicos más frecuentes la tendencia fue a la baja. Ahora bien, dentro de la criminalidad presencial también hay repuntes que conviene señalar. Los delitos graves y menos graves de lesiones y riña tumultuaria suben de 1.215 a 1.390 (+14,4%). También aumentan los delitos contra la libertad sexual, de 790 a 835 (+5,7%).
Aquí, además, hay un matiz importante: la agresión sexual con penetración baja de 179 a 163 (-8,9%), mientras que el resto de delitos contra la libertad sexual sube de 611 a 672 (+10,0%). El aumento del bloque, por tanto, no se concentra en una sola categoría.
En los delitos menos frecuentes (como homicidios o secuestros), los porcentajes siempre hay que leerlos con cautela porque la base es pequeña. Aun así, el dato está ahí: los homicidios dolosos y asesinatos consumados pasan de 18 a 10, mientras las tentativas suben de 45 a 65. Los secuestros bajan de 5 a 2.
A Coruña empuja el balance gallego
Por provincias, A Coruña fue la que más empujó el aumento del total gallego. Pasó de 42.670 a 43.497 infracciones penales (+1,9%), con 827 casos más. Ese incremento, prácticamente por sí solo, explica la subida de Galicia.
Y el patrón vuelve a repetirse con claridad: bajan los delitos físicos/presenciales y suben con mucha fuerza los ciberdelitos. La criminalidad convencional cae un 2,0%, mientras la cibercriminalidad crece un 14,9%. Solo las estafas informáticas suman 1.322 casos más en la provincia, mientras los hurtos bajan en 776.
Pontevedra, en cambio, se mueve en sentido contrario. Cierra 2025 con 33.333 infracciones, frente a 33.794 en 2024 (-1,4%, con 461 menos). Aquí también aumentan los ciberdelitos (+5,5%), pero no lo suficiente para compensar la bajada de los delitos presenciales/físicos (-3,9%).
Aun así, Pontevedra tiene una singularidad: es la provincia donde la cibercriminalidad tiene más peso relativo, con un 29,0% del total. Es decir, casi tres de cada diez infracciones registradas allí ya son ciberdelitos.
Ourense es la provincia que más crece en términos porcentuales, de 9.426 a 9.707 (+3,0%). Y aquí aparece una excepción al patrón general: suben tanto los ciberdelitos (+4,6%) como los delitos presenciales/físicos (+2,5%). En Ourense, además, no se ve la caída de hurtos tan marcada que sí aparece en otros territorios.
Lugo también sube, aunque menos, de 9.365 a 9.529 infracciones (+1,8%). La cibercriminalidad crece (+4,8%) y la criminalidad convencional también avanza, pero muy ligeramente (+0,7%). Eso sí, los hurtos bajan con fuerza (-13,0%), lo que vuelve a apuntar a un cambio de composición más que a un aumento generalizado de los delitos físicos.
Grandes urbes
En el nivel municipal, A Coruña y Vigo siguen siendo las dos ciudades con más volumen, por encima de las 11.000 infracciones anuales, pero su evolución en 2025 es distinta. A Coruña ciudad baja levemente de 12.458 a 12.335 (-1,0%). El total parece estable, pero por dentro hay un cambio fuerte: los delitos presenciales/físicos caen un 5,7% y los ciberdelitos suben un 20,7%. El contraste se entiende rápido con dos cifras: 374 estafas informáticas más y 635 hurtos menos.
Vigo registra una caída más clara: de 12.251 a 11.509 infracciones (-6,1%), con 742 menos. Aquí el descenso viene sobre todo de la criminalidad convencional, es decir, de los delitos físicos/presenciales (-8,7%), mientras que la cibercriminalidad apenas crece (+0,9%). Se nota especialmente en los hurtos (-246), los robos con fuerza (-130) y el bloque de resto de criminalidad convencional (-290).
Santiago de Compostela sube de 5.024 a 5.171 (+2,9%) y vuelve a hacerlo, sobre todo, por la vía digital. Los ciberdelitos crecen un 22,4% y las estafas informáticas suman 165 casos. Mientras tanto, dentro de los delitos presenciales, los hurtos bajan (-83), aunque hay repuntes puntuales como el de robos con violencia e intimidación (de 49 a 83), un salto grande en porcentaje pero sobre una base pequeña.
Ourense ciudad también sube con claridad, de 4.523 a 4.753 (+5,1%), y lo hace con un perfil mixto: aumentan los ciberdelitos (+7,3%) y también los delitos físicos/presenciales (+4,4%). Suben las estafas informáticas, pero también los hurtos (+56), mientras bajan los robos con fuerza (-86).
Lugo ciudad se mantiene casi estable, con una ligera caída de 3.919 a 3.883 (-0,9%). Aquí se repite con bastante nitidez el patrón gallego: suben los ciberdelitos (+16,6%) y bajan los delitos presenciales/físicos (-6,5%). Las estafas informáticas aumentan en 132 casos, mientras los hurtos bajan en 152.
Pontevedra ciudad también baja algo, de 3.290 a 3.239 (-1,6%), aunque los ciberdelitos suben con fuerza (+19,6%). Otra vez aparece el mismo cruce: más estafas digitales y menos peso de hurtos y robos con fuerza, que son delitos presenciales.
En Ferrol, la evolución es algo distinta. Sube de 3.041 a 3.088 (+1,5%), y aunque también crecen los ciberdelitos, aquí el aumento no se explica solo por lo digital: dentro de los delitos presenciales/físicos destaca el repunte de robos con fuerza (37 más), justo en una categoría que cae en el conjunto gallego.
Otros municipios destacados
Fuera de las ciudades principales, Narón protagoniza uno de los aumentos más llamativos. Pasa de 1.146 a 1.377 infracciones (+20,2%), con 231 casos más. El motor está sobre todo en los ciberdelitos, que suben un 47,9%, y dentro de ellos en las estafas informáticas (+118). También aumentan los hurtos, es decir, los delitos presenciales.
Ribeira, en cambio, baja de 1.426 a 1.286 (-9,8%). Ahí la caída se concentra sobre todo en la criminalidad convencional, es decir, en delitos presenciales/físicos (-12,6%). Los ciberdelitos suben, pero poco (+3,6%) y no compensan el descenso del resto.
También destaca Oleiros, que pasa de 1.274 a 1.384 infracciones (+8,6%). Es un municipio donde el peso de la parte digital crece mucho: la cibercriminalidad sube un 19,6% y ya representa el 36,1% del total.
Los ciberdelitos ya rozan la mitad del total
Uno de los cambios más claros del año no está tanto en el volumen como en la composición. En varios municipios del entorno coruñés, los ciberdelitos ya tienen un peso muy alto dentro del total registrado. En Cambre, representan el 44,5% de las infracciones penales. En Ames, el 40,9%. En Culleredo, el 36,5%. En Oleiros, el 36,1%. En Arteixo, el 35,7%.
Eso no significa automáticamente que allí haya más delincuencia que en otros lugares —para afirmarlo harían falta tasas por población—, pero sí indica algo muy concreto: una parte enorme de lo que entra en estadística ya no son delitos presenciales clásicos, sino ciberdelitos, sobre todo fraudes y estafas cometidas por medios digitales.
El dato final de 2025 —96.066 infracciones, 811 más que un año antes— puede dar una sensación de estabilidad. Y, en volumen total, esa impresión es razonable. Pero la lectura de fondo es otra. Bajan muchos delitos físicos o presenciales, especialmente hurtos y robos, mientras suben con fuerza los ciberdelitos, con las estafas informáticas como gran motor. No es tanto una ruptura en el total como un cambio en el tipo de delito que más pesa en la estadística.
