La última actualización de Eurostat sitúa a Galicia en un lugar destacado del mapa europeo de la maternidad tardía. A Coruña, Pontevedra, Lugo y Ourense figuran entre las regiones donde las mujeres tienen hijos a edades más avanzadas, con edades medianas que superan los 34 años y que colocan a la comunidad en la franja alta de la comparación continental.
A Coruña alcanza la edad mediana más alta de la comunidad, con 34,8 años al dar a luz. Le siguen Pontevedra, con 34,5, y Lugo y Ourense, ambas con 34,3. Estas cifras colocan a las cuatro provincias en un tramo elevado de la comparación europea, junto a territorios como la región ateniense de Voreios Tomeas Athinon —que marca el máximo de la UE—, áreas de Irlanda como West y South-West, varias zonas de Cerdeña y otras provincias españolas del norte como Bizkaia, Asturias, Araba o Valladolid.
El retraso de la maternidad no es un fenómeno aislado. En la última década, la edad mediana de las madres en la UE ha pasado de 30,8 a 31,8 años, y la edad media ha subido hasta 31,2. La tendencia es clara: los hijos llegan más tarde en prácticamente todo el continente. Lo que distingue a Galicia es que sus cuatro provincias se sitúan simultáneamente en la franja alta de esa evolución.
El contexto demográfico reciente refuerza esa imagen. Eurostat confirma que en 2024 la tasa total de fecundidad de la UE descendió hasta 1,34 hijos por mujer, el nivel más bajo de su serie reciente. Ese año nacieron 3,55 millones de niños en la Unión y la edad media al primer hijo se situó en 29,9 años. Europa combina así dos dinámicas que avanzan en paralelo: menos nacimientos y maternidad más tardía.
Diferentes factores
En Galicia, ambas tendencias se cruzan con matices propios. En A Coruña y Pontevedra, el retraso está más ligado a dinámicas propias de territorios urbanos: más mujeres con estudios superiores, carreras laborales que se consolidan más tarde, emancipación difícil y un coste de vida que empuja la decisión de tener hijos hacia edades más avanzadas. Son provincias donde la maternidad se aplaza por elección, por contexto y por ritmo social.
En Lugo y Ourense, en cambio, el fenómeno tiene un trasfondo distinto. Aquí pesa más la estructura demográfica: muy poca población joven, una salida constante de mujeres en edad fértil hacia otras provincias y un número de nacimientos tan reducido que la maternidad se concentra de forma natural en edades más altas. No es tanto que las mujeres esperen más, sino que hay menos madres jóvenes. El resultado es que las cuatro provincias convergen en cifras similares, pero por caminos diferentes, lo que convierte a Galicia en un caso singular dentro del panorama europeo.
