La línea de alta velocidad que conecta Ourense y Santiago de Compostela vuelve a situarse bajo el foco. En el último año, entre enero de 2025 y enero de 2026, Renfe ha registrado un total de ocho partes de información relacionados con riesgos de seguridad en este corredor ferroviario.
Según los datos conocidos, estos avisos están vinculados a incidencias detectadas en la infraestructura, en línea con los problemas que ya habían motivado hace semanas la imposición de limitaciones temporales de velocidad en un tramo de 28 kilómetros por parte de Adif. Aquella medida redujo la velocidad máxima de circulación de 300 a 220 kilómetros por hora tras detectarse vibraciones anómalas asociadas a elementos de la vía.
Los nuevos registros de Renfe se enmarcan dentro de los sistemas internos de notificación de riesgos, que permiten a los maquinistas y al personal ferroviario comunicar cualquier anomalía que pueda afectar a la seguridad de la circulación. Este tipo de reportes activa revisiones técnicas y, en su caso, medidas preventivas como las limitaciones de velocidad (LTV).
El corredor Ourense-Santiago, que incluye el entorno de Angrois, es considerado especialmente sensible desde el punto de vista de la seguridad ferroviaria desde el accidente de 2013. Aunque las incidencias actuales no están relacionadas con aquel siniestro, sí reflejan un seguimiento constante del estado de la infraestructura.
En este contexto, el Gobierno central ha señalado que trabaja en la aplicación de la Ley 9/2025 de Movilidad Sostenible, aprobada el pasado 3 de diciembre. Según el Ejecutivo, esta norma permitirá mejorar la recopilación y análisis de datos sobre las inversiones en infraestructuras de transporte, con el objetivo de reforzar la planificación y el mantenimiento de la red.
