Los últimos datos de Eurostat, publicados este mismo año con referencia a 1 de enero de 2024, sitúan a Ourense dentro del mapa de los territorios más envejecidos de Europa. El informe describe una UE donde el envejecimiento se concentra en regiones rurales, montañosas o remotas, marcadas por la baja fecundidad, la salida de población joven y una estructura demográfica cada vez más desequilibrada. En ese grupo encaja con claridad la provincia ourensana.
Eurostat fija la edad mediana europea en 44,7 años y señala que 178 regiones ya superan los 50 años. Entre las más envejecidas figuran Evrytania (Grecia, 57,0 años), Arr. Veurne (Bélgica, 56,6) y Alto Tâmega e Barroso (Portugal, 56,5). No son casos aislados: forman parte de un patrón territorial que se repite en áreas del interior y del noroeste de la Península Ibérica, en regiones italianas, en zonas del este de Alemania y en otros espacios europeos alejados de los grandes polos urbanos. Eurostat subraya que estas regiones suelen compartir densidad baja, población dispersa, menor peso de población joven y dificultades crecientes para sostener el relevo demográfico. Ourense responde bien a ese perfil.
Esa fotografía europea se vuelve más concreta al descender a los datos del Instituto Galego de Estatística (IGE). En 2025, la provincia alcanzó una edad media de 51,38 años, claramente por encima de la media gallega (48,52). El 32,26% de la población tiene 65 años o más, mientras que los menores de 20 años representan solo el 13,29%. Entre ambos grupos queda la franja de 20 a 64 años, que supone el 54,45% del total. La estructura es clara: mucho peso de las edades altas, muy poca base joven y una población central que pierde volumen relativo.
La comparación con Galicia refuerza esa idea. En el conjunto de la comunidad, la población de 65 y más años representa el 26,88% y los menores de 20, el 15,25%. Ourense aparece por encima en peso de población mayor y por debajo en presencia de jóvenes. El índice de envejecimiento resume bien el desequilibrio: 242,82 en Ourense frente a 176,27 en Galicia. Es decir, casi 243 mayores de 64 años por cada 100 menores de 20.
La dinámica demográfica empuja en la misma dirección. En 2024, la provincia registró una tasa bruta de natalidad de 4,15‰, por debajo de la media gallega (4,93‰). La mortalidad se situó en 15,43‰, una diferencia muy amplia que explica por qué el envejecimiento no es solo una cuestión de estructura por edades, sino también de falta de relevo demográfico.
Otros indicadores completan el retrato. El índice de dependencia global alcanza 71,02 en Ourense, frente al 60,19 de Galicia. La dependencia senil sube hasta 55,17 (Galicia: 43,06) y la dependencia juvenil se queda en 15,85 (Galicia: 17,12). Todos apuntan en la misma dirección: el peso de la población mayor es muy elevado y la base joven tiene cada vez menos capacidad para equilibrar la pirámide.
La densidad también acompaña ese perfil. En 2025, Ourense tenía 41,97 habitantes por km², frente a los 91,78 de media gallega. No explica por sí sola el envejecimiento, pero coincide con el tipo de territorios interiores y poco densos que Eurostat identifica repetidamente entre las regiones más envejecidas del continente.
Los últimos datos de Eurostat colocan a Ourense dentro del gran mapa europeo del envejecimiento territorial. Y las cifras del IGE explican por qué: edad media muy alta, mucho peso de población mayor, poca base joven, natalidad baja, mortalidad elevada y un índice de envejecimiento que supera los 240 puntos. No es un territorio envejecido por un único dato extremo, sino por la suma de todos ellos.
