El Hospital Povisa, pieza clave en la atención sanitaria del área de Vigo, ha registrado un cambio en su estructura societaria. Pablo Gallart, consejero delegado del grupo Ribera Salud, y protagonista de los audios filtrados desde el Hospital de Torrejón, ha sido nombrado administrador de la sociedad titular del centro vigués, según consta en la documentación inscrita en el Registro Mercantil.
El movimiento, que podría interpretarse como un trámite interno dentro del grupo, adquiere especial relevancia por el contexto en el que se produce. Gallart es la voz que aparece en las grabaciones difundidas a principios de diciembre, en las que se planteaba limitar la admisión de pacientes y condicionar la actividad asistencial con el objetivo de mejorar los resultados económicos del hospital madrileño.
En los audios se le escucha dar instrucciones a directivos del centro de Torrejón para ajustar listas de espera y priorizar determinados procedimientos con el fin de elevar el EBITDA. «Facemos actividade que nos prexudica», señala en una de las conversaciones, mientras se apunta a la posibilidad de incrementar el beneficio en varios millones de euros modificando criterios asistenciales. Ribera Salud alegó que las frases estaban sacadas de contexto, pero la difusión de las grabaciones provocó una reacción inmediata en el ámbito político y sindical y reabrió el debate sobre la externalización de servicios sanitarios.
En Galicia, el impacto fue directo. Ribera Salud se ha convertido en uno de los grupos privados con mayor presencia dentro del sistema público gallego desde la compra de Povisa en 2019, una expansión que continuó con la adquisición de los hospitales Polusa (Lugo) y Juan Cardona (Ferrol), además de varias clínicas en A Coruña y Viveiro. En 2022, la compañía pasó de manos de la multinacional estadounidense Centene al grupo francés Vivalto Santé, uno de los mayores conglomerados sanitarios de Europa.
El nombramiento de Gallart como administrador de la sociedad que gestiona Povisa fue formalizado el pasado 10 de diciembre y había sido aprobado en junta de accionistas en octubre, semanas antes de que los audios salieran a la luz. Desde el grupo señalan que se trata de un movimiento previsto con anterioridad y vinculado a la reorganización directiva de Ribera, aunque su entrada en el perímetro societario del mayor hospital concertado de Galicia vuelve a situar al centro en el foco de la conversación pública.
Povisa atiende actualmente a más de 110.000 pacientes públicos del área de Vigo y es uno de los principales receptores de fondos del Sergas en el ámbito de la sanidad concertada. El nuevo contrato firmado en abril de 2025 supuso un desembolso de 195 millones de euros para los dos próximos años, un 16 % más que el acuerdo anterior, y cambió el modelo de pago: se pasó del sistema per cápita al abono por procedimientos efectivamente realizados.
Este cambio ha sido objeto de críticas por parte de sindicatos y profesionales, que advierten del riesgo de que se prioricen intervenciones más rentables. Un debate que se reactivó tras la difusión de los audios de Torrejón, pese a que estos no se refieren a ningún hospital gallego. La Xunta ha intentado frenar la preocupación, y el conselleiro de Sanidade, Antonio Gómez Caamaño, aseguró que los centros de Ribera en Galicia están “bajo supervisión” y que el concierto incluye mecanismos de control como la integración en el sistema IANUS o la obligación de destinar un 3 % anual del contrato a inversiones en equipamiento e infraestructuras.
Entre 2014 y 2024, el Sergas destinó al Hospital Povisa más de 870 millones de euros en actividad concertada. Mientras la población adscrita al centro ha disminuido en los últimos años por solicitudes de traslado al sistema público, el esfuerzo económico ha seguido creciendo. Con el nuevo modelo de financiación basado en actos médicos, el hospital vuelve a situarse en el centro del debate sobre el papel de la sanidad privada en el sistema público gallego.

