Las islas del Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Illas Atlánticas de Galicia han vivido en los últimos días un episodio de lo más llamativo: las costas de las islas Cíes, Ons y Sálvora amanecieron cubiertas por miles de pequeños cangrejos conocidos popularmente como “patexos”, arrastrados hasta la orilla por la acción del mar.
Un fenómeno que sorprende en la costa gallega
Aunque la presencia de estos crustáceos no es algo extraño en el litoral gallego, la magnitud del episodio ha sorprendido tanto a visitantes como a residentes. Playas y roquedos han quedado cubiertos por estos animales, dejando una imagen impactante.

El llamado cangrejo patudo, cuyo nombre científico es Polybius henslowii, recibe distintas denominaciones según la zona —patexo, pateiro o patelo—, siendo el término gallego el más utilizado.
Las causas de la llegada masiva
Expertos señalan que este fenómeno responde a una combinación de factores naturales. Por un lado, el aumento de las temperaturas y la presencia de vientos del norte favorecen su desplazamiento hacia la costa.
Además, estos cangrejos son excelentes nadadores que se agrupan en grandes bancos en mar abierto. Sin embargo, su pequeño tamaño y fragilidad hacen que sean fácilmente arrastrados por las corrientes y el oleaje.
Una pieza clave del ecosistema marino
Pese a su aspecto poco llamativo cuando quedan varados, su valor ecológico es fundamental. Los patexos forman parte esencial de la cadena trófica marina, sirviendo de alimento a peces como lubinas o sargos, así como a numerosas aves marinas.

De hecho, la presencia de bandadas de gaviotas o cormoranes en el mar suele indicar la existencia de estos bancos de crustáceos.
Del campo a la pesca
La relación con el ser humano también ha evolucionado. Antiguamente, al no tener valor comercial, se utilizaban como abono natural en la agricultura. Hoy en día, su uso principal es como cebo en la pesca, tanto recreativa como profesional.
Este episodio, lejos de ser una anomalía, refleja la dinámica natural del océano y pone de manifiesto la riqueza ecológica de las costas gallegas.
