El Gobierno de España prepara un acto institucional para rendir homenaje a Dolores Vázquez, quien fue condenada sin pruebas por el asesinato de Rocío Wanninkhof. La iniciativa, impulsada por el Ministerio de Igualdad, busca reparar simbólicamente una de las mayores injusticias judiciales en España y reconocer el impacto personal y social que sufrió durante años.
Un homenaje institucional el 27 de abril
El reconocimiento tendrá lugar el próximo 27 de abril en Madrid, en un acto que coincide con el Día de la Visibilidad Lésbica. Durante la ceremonia, la ministra de Igualdad, Ana Redondo, entregará a Vázquez la Medalla a la Promoción de los Valores de Igualdad. También está prevista la participación del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.

Con este gesto, el Ejecutivo pretende saldar parte de la deuda institucional con Vázquez, quien durante años ha reclamado una disculpa pública por el daño sufrido tras su encarcelamiento injusto. El Concello de Betanzos, donde reside desde hace ocho años, también la había homenajeado en marzo de 2025.
El caso Wanninkhof: una condena sin pruebas
El crimen de Rocío Wanninkhof, ocurrido en 1999 en Mijas (Málaga), conmocionó a la sociedad española. La investigación se centró rápidamente en Dolores Vázquez, expareja de la madre de la víctima. Fue detenida en el año 2000 y, pese a la ausencia de pruebas concluyentes, un jurado popular la condenó en 2001 a 15 años de prisión.
Durante el proceso, la acusación se apoyó en indicios débiles y en una construcción mediática basada en prejuicios, que presentó a Vázquez como culpable. Su orientación sexual también influyó en la percepción pública, lo que ha sido señalado como un caso paradigmático de lesbofobia social e institucional.

La sentencia fue anulada en 2002 por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía debido a la falta de motivación en el veredicto. Sin embargo, el proceso nunca se repitió.
El giro definitivo en el caso llegó cuando el británico Tony King fue detenido tras el asesinato de otra joven, Sonia Carabantes. Las pruebas de ADN confirmaron su implicación en ambos crímenes, lo que permitió exonerar completamente a Dolores Vázquez. Para entonces, ya había pasado 17 meses en prisión —519 días— por un delito que no cometió.
Una vida marcada por la injusticia
Tras su salida de prisión, Vázquez abandonó España y se instaló en Reino Unido, donde intentó rehacer su vida lejos del foco mediático. Años después regresó a Betanzos, su localidad natal, donde reside actualmente.
A pesar de recibir una indemnización parcial, siempre ha considerado insuficiente la reparación del daño sufrido, reclamando durante años una disculpa oficial por parte del Estado.
El homenaje del Gobierno no solo busca reconocer su caso individual, sino también visibilizar las consecuencias de los prejuicios en el sistema judicial y mediático. Su historia se ha convertido en un símbolo de la lucha contra la discriminación y en un ejemplo de cómo los estereotipos pueden influir en procesos judiciales.
Más de dos décadas después, el acto institucional pretende devolverle parte de la dignidad y el reconocimiento perdidos, al tiempo que lanza un mensaje claro: la justicia debe estar siempre libre de prejuicios.

