La Universidade de Vigo elegirá este viernes a la primera mujer que ocupará el rectorado desde la creación de la institución académica. La segunda vuelta de las elecciones enfrenta a Carmen García Mateo y Belén Rubio, las dos candidatas que lograron más respaldo en la votación celebrada esta semana y que ahora se disputan el liderazgo universitario en una jornada marcada por la recta final del curso y los exámenes.
Carmen García, la posible favorita
La candidatura de García Mateo partió con ventaja tras imponerse en la primera ronda electoral, en la que consiguió el mayor apoyo entre varios sectores de la comunidad universitaria. La profesora y catedrática vinculada al ámbito de las telecomunicaciones logró especialmente buenos resultados entre el personal técnico y administrativo, además de vencer en los campus de Vigo y Pontevedra.
Por su parte, Rubio, actual integrante del equipo rectoral, afronta esta segunda votación con el objetivo de atraer parte de los apoyos obtenidos por el tercer aspirante, Jacobo Porteiro, que quedó fuera de la carrera tras no alcanzar suficientes votos ponderados. La candidata de H2040 centró buena parte de los últimos días de campaña en reforzar su presencia entre el personal de administración y servicios y en reivindicar la continuidad de algunos proyectos impulsados durante el actual mandato.
Una mujer al mando del rectorado
Más allá del resultado final, la universidad gallega tendrá por primera vez una rectora al frente de la institución, un hecho que ambas aspirantes destacaron tras conocerse el desenlace de la primera vuelta. Durante la campaña, las dos candidatas defendieron modelos de gestión diferentes y pusieron sobre la mesa distintas prioridades para los campus. Entre las propuestas destacaron nuevas residencias universitarias, mejoras en infraestructuras y servicios para el alumnado, así como iniciativas para reducir trámites burocráticos y reforzar la financiación.
La participación estudiantil será una de las claves de la jornada electoral. La coincidencia de la votación con el período de exámenes y la ausencia de voto electrónico podrían volver a limitar la movilización del alumnado, que ya registró una participación reducida en la primera vuelta.


