La caja está llena, pero la maquinaria del Gobierno local de José Manuel Rey Varela avanza despacio. El Ayuntamiento de Ferrol solo ha tramitado 517.217,51 euros de los 68.112.554,35 que reservó para inversiones durante los tres primeros meses de 2026. Traducido a una imagen más sencilla: de cada 100 euros presupuestados para transformar la ciudad, apenas se han activado 76 céntimos.
Ese es el dato más llamativo que deja la ejecución presupuestaria municipal a 31 de marzo, un balance que refleja la distancia entre la capacidad financiera del consistorio y el ritmo real de gestión del ejecutivo ferrolano del PP. Ferrol encara este ejercicio con el mayor presupuesto de su historia, más de 161 millones de euros, y con un Gobierno local respaldado por una mayoría absoluta que elimina cualquier bloqueo político en la aprobación de expedientes. Sin embargo, la ejecución global del presupuesto apenas alcanza el 8,03%, lo que significa que más del 90% de las partidas autorizadas sigue todavía en fases iniciales de tramitación.
El gran foco está en el Capítulo 6, el apartado reservado para las Inversiones Reales: obras públicas, reformas urbanas y nuevas infraestructuras. Sobre el papel, esta partida representa la gran apuesta económica del Gobierno de Rey Varela para este mandato. En la práctica, su desarrollo todavía no ha arrancado con fuerza. A cierre de marzo, las obligaciones reconocidas netas —el dinero comprometido contractualmente— sumaban 517.217,51 euros, una cifra que refleja un avance mínimo sobre una bolsa de más de 68 millones.
Además, el dinero que efectivamente ha salido de caja en este capítulo es incluso menor: 422.926,36 euros en pagos líquidos. De hecho, durante el mismo periodo el Ayuntamiento destinó más fondos a liquidar facturas pendientes de ejercicios anteriores —572.367,96 euros— que a ejecutar inversiones del presupuesto actual.
La comparación con el año pasado refuerza la imagen de desaceleración. En el primer trimestre de 2025, la ejecución global del Ayuntamiento alcanzaba el 14%; ahora se queda en el 8,03%, prácticamente la mitad. El contraste es todavía más acusado en inversiones: entre enero y marzo del pasado año se movilizaron 2.081.796,53 euros, equivalentes al 4,76% del presupuesto entonces disponible. En 2026, esa cifra cae hasta los actuales 517.217,51 euros, a pesar de que la capacidad inversora se ha disparado desde los 43,7 hasta los 68,1 millones de euros.
Mientras la inversión sigue prácticamente parada, la actividad administrativa se concentra en el funcionamiento interno del propio Ayuntamiento. El Capítulo 1, destinado al pago de las nóminas de la plantilla municipal, presenta una ejecución del 20,31%, con 5,4 millones de euros ya gestionados. A un ritmo similar avanza el Capítulo 9, correspondiente al pago de deuda y pasivos financieros, que alcanza el 20,54%, con algo más de 304.000 euros tramitados.
En cambio, las áreas más ligadas al funcionamiento diario de la ciudad y a los servicios públicos muestran un avance más contenido. El Capítulo 2, que financia bienes corrientes y contratos de mantenimiento ordinario, registra una ejecución del 10,55%, con 5,7 millones gestionados de un total de 54,1 millones. Las transferencias corrientes del Capítulo 4, por su parte, alcanzan el 14,83%, con un millón de euros reconocido sobre un fondo total de siete millones.
El contexto político y económico invita, además, a una lectura todavía más exigente de estos datos. El Ejecutivo de Rey Varela cuenta con el presupuesto más alto de la serie histórica del municipio y con una mayoría absoluta que le permite aprobar expedientes sin necesidad de pactos ni negociaciones. Con las cuentas saneadas y el camino político despejado, el balance del primer trimestre deja una conclusión clara: el Gobierno local del PP tiene recursos, pero la ejecución de su principal motor de transformación —la inversión real— no alcanza el 1%.


