Dos proyectos que apuestan por el bienestar y la conexión con el territorio en Archena

Ecos del Olivar apuesta por un turismo rural sostenible que recupera el patrimonio familiar y pone en valor la tranquilidad, la naturaleza y la identidad del Valle de Ricote.
Ecos del Olivar apuesta por un turismo rural sostenible que recupera el patrimonio familiar y pone en valor la tranquilidad, la naturaleza y la identidad del Valle de Ricote.

Durante años, el turismo rural se ha asociado a la idea de desconectar unos días, disfrutar de la naturaleza y alejarse del ritmo acelerado de la ciudad. Sin embargo, cada vez son más los viajeros que buscan algo más profundo: experiencias que les permitan reconectar consigo mismos, compartir tiempo de calidad con otras personas y descubrir los territorios desde una perspectiva más auténtica.

En Archena y el Valle de Ricote, dos proyectos impulsados por emprendedoras locales reflejan esa evolución. Soulea y Casa Rural Ecos del Olivar nacen de historias diferentes, pero comparten una misma filosofía: entender el turismo como una experiencia de bienestar, conexión y respeto por el entorno.

Más allá del alojamiento o de la organización de actividades, ambas iniciativas buscan generar emociones, crear vínculos y poner en valor los recursos naturales y humanos de un territorio que cada vez encuentra nuevas formas de mostrarse al visitante.

Soulea: cuando la naturaleza se convierte en un espacio para reconectar

Para Mónica González Navarro, creadora de Soulea, el origen del proyecto está profundamente ligado a su propia trayectoria vital. Después de años vinculada al ámbito educativo y de atravesar diferentes experiencias personales, comenzó a reflexionar sobre la importancia de disponer de espacios seguros donde las personas pudieran expresarse, sentirse acompañadas y recuperar la conexión consigo mismas.

Fue entonces cuando empezó a tomar forma una idea que hoy se ha convertido en el corazón de su propuesta: utilizar la naturaleza como herramienta de bienestar y transformación personal.

Mónica González Navarro, impulsora de Soulea, un proyecto que combina naturaleza, bienestar y acompañamiento emocional para crear experiencias transformadoras en Archena.

González explica que el proyecto surge de la necesidad de crear “un espacio de bienestar, reconexión y transformación personal utilizando como co-terapeuta a la naturaleza”. Una visión que va mucho más allá del concepto tradicional de actividad turística.

La elección de Archena y de la Región de Murcia tampoco fue casual. La emprendedora encontró en el territorio las condiciones ideales para desarrollar un modelo basado en la calma, el contacto con el entorno y la experiencia consciente. El clima, los paisajes y la cercanía a espacios naturales ofrecían el escenario perfecto para construir una propuesta que combina movimiento consciente, creatividad, expresión artística y desarrollo personal.

Soulea nace así con la intención de ofrecer experiencias transformadoras a través de retiros, talleres y encuentros donde la naturaleza actúa como hilo conductor. No se trata únicamente de organizar actividades, sino de generar procesos que ayuden a las personas a detenerse, escucharse y reconectar con aquello que a menudo queda relegado por las exigencias del día a día.

La propia Mónica reconoce que uno de sus principales objetivos es que cada participante se lleve algo que trascienda el momento vivido. Por eso insiste en que las experiencias deben provocar cambios reales y aplicables a la vida cotidiana, y no convertirse simplemente en una actividad de ocio o entretenimiento puntual.

Su propuesta aporta además una nueva dimensión al turismo local. Frente a modelos centrados exclusivamente en la visita o el consumo de recursos turísticos, Soulea apuesta por un turismo más humano, emocional y consciente. Según explica, busca complementar la oferta existente con actividades vinculadas al bienestar, la creatividad y el crecimiento personal, atrayendo a visitantes que valoran las experiencias auténticas y el contacto genuino con el entorno.

Pero el impacto del proyecto no termina ahí. González quiere que la iniciativa contribuya también al desarrollo local a través de la colaboración con alojamientos rurales, profesionales del bienestar, comercios y otros emprendedores de la zona. En su visión, el crecimiento de Soulea debe estar ligado al fortalecimiento de una red de personas y proyectos que compartan valores similares.

De cara al futuro, imagina una empresa consolidada como referente nacional en bienestar y acompañamiento emocional, pero sin perder el vínculo con el territorio que la vio nacer. Su deseo es que Soulea siga creciendo desde Archena, generando oportunidades de colaboración y manteniendo intacta su esencia basada en el cuidado, la autenticidad y la transformación personal.

Ecos del Olivar: conservar un legado familiar para compartirlo con los demás

Si Soulea nace de una búsqueda personal vinculada al bienestar emocional, Casa Rural Ecos del Olivar surge de una motivación diferente pero igualmente íntima: preservar una historia familiar y convertirla en una experiencia capaz de ser compartida.

María Dolores Rojo Pay es la impulsora de este proyecto que encuentra sus raíces en un cortijo rodeado de oliveras centenarias. Para ella, la iniciativa representa una forma de dar continuidad a un patrimonio heredado y de transmitir valores que han marcado tanto su vida personal como profesional.

Explica que la idea surge del deseo de conservar ese legado familiar y transformarlo en un espacio donde compartir principios como el respeto por la naturaleza, la sostenibilidad, el bienestar y la importancia de disfrutar del tiempo en familia.

Ecos del Olivar nace de la voluntad de conservar un legado familiar y transformarlo en una experiencia turística vinculada a la naturaleza y la autenticidad.

La propuesta se aleja de la concepción tradicional de alojamiento rural entendido únicamente como un lugar donde pasar la noche. Ecos del Olivar busca ofrecer una experiencia completa en la que el visitante pueda sumergirse en la tranquilidad del entorno y conectar con el ritmo pausado del paisaje.

La estancia está diseñada para favorecer el descanso y la desconexión, permitiendo que familias, parejas o grupos de amigos encuentren un espacio donde recuperar el tiempo compartido. Todo ello bajo una filosofía profundamente vinculada a la sostenibilidad, que se refleja tanto en la gestión energética como en el aprovechamiento responsable de los recursos naturales.

Para Rojo, uno de los grandes valores del proyecto es precisamente contribuir a la conservación y puesta en valor del patrimonio rural del Valle de Ricote. A través de la recuperación de este espacio familiar, la iniciativa ayuda a preservar paisajes, tradiciones y formas de vida que forman parte de la identidad del territorio.

Al mismo tiempo, busca generar un impacto positivo en la economía local mediante la colaboración con pequeños productores y negocios de la zona, reforzando una red económica basada en la proximidad y el desarrollo sostenible.

Su paso por Emprende Archena le permitió descubrir una dimensión del turismo que hasta entonces desconocía. Según explica, el programa le ayudó a comprender que la experiencia del visitante va mucho más allá del alojamiento y que es posible conectar un proyecto turístico con las emociones y necesidades de las personas.

Mirando hacia los próximos años, sueña con consolidar Ecos del Olivar como un espacio de referencia dentro del Valle de Ricote. Un lugar donde la calma, la autenticidad y la conexión con la naturaleza formen parte de cada estancia y donde las oliveras centenarias continúen contando la historia de varias generaciones.

También aspira a que el proyecto sea económicamente sostenible y permita futuras ampliaciones, garantizando así su continuidad y crecimiento sin perder la esencia que le da sentido.

Dos proyectos, una misma filosofía

Aunque Soulea y Ecos del Olivar parten de realidades muy distintas, ambos comparten una idea de fondo: el turismo puede ser mucho más que una visita o una estancia. Las dos iniciativas entienden el territorio como un espacio para reconectar. En un caso, a través del bienestar emocional, la creatividad y la naturaleza; en el otro, mediante la tranquilidad, la vida rural y el disfrute consciente del tiempo compartido.

En un momento en el que muchos viajeros buscan experiencias más auténticas y significativas, estos proyectos representan una nueva forma de mirar Archena y el Valle de Ricote. Una forma en la que el paisaje deja de ser un simple escenario para convertirse en parte esencial de la experiencia. Porque, en definitiva, tanto Soulea como Ecos del Olivar comparten una misma aspiración: que quienes lleguen hasta aquí no solo recuerden un lugar, sino también cómo se sintieron en él

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