La Fundación Meniños presenta su Memoria de Actividades 2025, un balance que va mucho más allá de las cifras y que pone el foco en una idea central: la protección de la infancia no es una responsabilidad individual, sino colectiva.
Durante el pasado año, la entidad atendió a 4.221 niñas, niños y adolescentes, acompañó a 1.953 entornos familiares y desarrolló su actividad en Galicia, Asturias y Castilla y León. Desde 1996, la organización trabaja con un objetivo constante: que ningún menor crezca sin la protección que necesita.
En 2025, Meniños impulsó la campaña “Tenemos que estar a la altura”, con la que quiso situar en el debate público una realidad incómoda: la violencia contra la infancia no es un problema ajeno ni minoritario, sino estructural. Los datos lo reflejan con crudeza: 1 de cada 4 menores ha sufrido acoso escolar, el 90% de las víctimas de ciberacoso son menores de edad y casi la mitad del alumnado que presencia situaciones de acoso no interviene.
La acción tuvo un impacto notable, alcanzando a 17.049 personas en redes sociales y sumando 44.906 visitas únicas en su web, consolidando el mensaje en el espacio digital y social.
La prevención ha sido uno de los ejes clave del año. En total, 3.126 menores participaron en programas educativos y preventivos en centros escolares gallegos, entre ellos Colexio do Benquerer (2.152 estudiantes en 54 centros) y AXIA (516 participantes en 5 centros). La intervención se extiende incluso antes del nacimiento: 115 madres en situación vulnerable y 101 bebés fueron acompañados en programas de atención perinatal.
Cuando el daño ya está presente, la respuesta se centra en reparar y reconstruir vínculos. En 2025, 697 menores y sus familias participaron en programas de intervención. En el ámbito terapéutico, iniciaron apoyo especializado 104 niñas y niños víctimas de abuso sexual, 44 menores víctimas de violencia de género y 118 mujeres víctimas de violencia sexual.
En paralelo, el área de acogimiento y adopción implicó a 913 familias, que abrieron sus hogares o acompañaron a menores que no podían permanecer con su familia de origen.
“Cuidar y proteger a la infancia no puede esperar. Cada niña y cada niño que crece sin seguridad es una responsabilidad que no hemos afrontado. Los datos de este año nos dicen que todavía hay demasiados momentos en los que, como sociedad, no hemos estado a la altura”, señaló Verónica Rivadulla, directora general de la Fundación Meniños.
En el plano económico, la entidad destinó 82 de cada 100 euros de su presupuesto —de 3,4 millones de euros— directamente a programas. Además, mantiene certificaciones como ISO 9001:2015, EFR y la Marca Asturiana de Excelencia en Igualdad, que respaldan su modelo de calidad y transparencia.
