Costas exige al gobierno de Ferrol actuar en Caranza tras meses sin resolver el derrumbe del paseo

Decenas de denuncias vecinales alertan del riesgo constante en un tramo del paseo por el que transitan a diario cientos de peregrinos
Así se encuentra en la actualidad la zona del paseo derrumaba | FACEBOOK
Así se encuentra en la actualidad la zona del paseo derrumaba | FACEBOOK

El gobierno local de Ferrol, encabezado por José Manuel Rey Varela, tiene sobre su mesa desde el pasado mes de abril un requerimiento oficial del Estado que le indica exactamente cómo debe proceder para solucionar el derrumbe en el paseo marítimo de Caranza. El documento de la Demarcación de Costas de Galicia, al que ha tenido acceso este diario, fijaba una hoja de ruta clara para el Ayuntamiento y le recordaba sus obligaciones legales. Todo ello mientras, a pie de calle, nada cambiaba: el paseo continuaba asegurado únicamente con vallas y cintas de plástico y los vecinos seguían conviviendo con un problema todavía sin resolver.

La notificación estatal, que llega tras meses de inacción administrativa ante un problema que afecta a la seguridad de los ciudadanos, no deja lugar a interpretaciones sobre quién debe dar el paso. En su escrito, Costas traslada al Ayuntamiento un informe de vigilancia relativo al desplome del terreno en la Playa de Caranza. El texto oficial le recuerda al equipo de gobierno que es «competencia municipal el mantenimiento de las playas y lugares públicos de baño en las debidas condiciones de limpieza, higiene y salubridad».

El requerimiento fija dos frentes de actuación inmediatos. En primer lugar, insta al Ayuntamiento a «implementar las medidas necesarias de señalización y/o limitación de accesos a la zona afectada por el derrumbe, al objeto de garantizar la seguridad». En segundo lugar, y de cara a una solución definitiva, le indica que debe «promover e implementar, de ser el caso, las actuaciones de defensa necesarias para el uso, mantenimiento y conservación de dicho entorno». El propio Estado aclara que, para acometer estas obras, el Consistorio solo necesita tramitar una autorización previa con la Xunta de Galicia.

El documento incorpora además un recordatorio especialmente significativo. Costas recuerda al Ayuntamiento el “compromiso de conservación adquirido en su momento” sobre ese espacio, vinculado al proyecto Abrir Ferrol al Mar, cuya tramitación fue comunicada por el propio Concello a comienzos de este año. Es decir, además de reclamar una actuación inmediata, el Estado deja constancia de que ya existía una responsabilidad previa sobre ese tramo litoral.

El origen del derrumbe se remonta a la madrugada del 31 de enero de este mismo año, cuando un tren de borrascas azotó Galicia y se cebó especialmente con el litoral de Ferrol, provocando el colapso de un tramo del muro del paseo marítimo, justo en el acceso al arenal más próximo a la ermita.

Ese mismo día, la Policía Local acordonó la zona para evitar el tránsito de viandantes. Desde el gobierno local se emitió entonces un mensaje de planificación: anunciaron que notificarían el desperfecto a la Xunta de Galicia —dado que el tramo forma parte de la ruta del Camiño Inglés y dependía de la autorización de Patrimonio— y aseguraron que se realizaría una valoración técnica del daño «en el momento en el que las condiciones meteorológicas lo permitan».

Las tormentas pasaron y el tiempo mejoró, pero aquella cinta de plástico colocada como medida provisional acabó convirtiéndose en una imagen habitual en el paseo. Con el paso de las semanas, la preocupación fue creciendo entre los vecinos de Caranza, que comenzaron a alertar del riesgo que seguía representando el estado del talud.

A mediados de abril, incluso antes de que trascendiera el requerimiento de Costas, el grupo municipal del PSOE ya había reclamado públicamente una actuación urgente. Los socialistas demandaban medidas reales ante el riesgo de nuevos derrumbes, calificando como un «insulto á seguridade cidadá» que la única respuesta institucional se limitase a una cinta de plástico en un punto por el que discurre el Camiño Inglés. Las cifras aportadas en aquel momento dimensionaban el escenario: casi 3.000 peregrinos habían pasado por allí en los primeros meses del año asumiendo un «baixo risco real». La advertencia era clara: «Non podemos esperar a que ocorra unha desgraza para actuar de forma estrutural».

El calendario ha avanzado del invierno a las puertas del verano, pero en el paseo de Caranza el tiempo parece haberse detenido. Desde enero se acumulan el derrumbe, las alertas vecinales, las reclamaciones políticas y un requerimiento formal de Costas. Sobre el terreno, sin embargo, siguen mandando las vallas.

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