Galicia continúa consolidándose como uno de los territorios más seguros del país. Los datos correspondientes al primer trimestre de 2026 reflejan una disminución de la criminalidad del 1,9% respecto al mismo periodo del año anterior, una evolución que contrasta con el aumento del 1% registrado en el conjunto de España.
Según el Balance de Criminalidad publicado por el Ministerio del Interior, entre enero y marzo se contabilizaron 22.812 infracciones penales en la comunidad gallega. Este descenso permite a Galicia mantener la segunda posición entre las comunidades autónomas con menor índice de delincuencia, una circunstancia destacada por el delegado del Gobierno en Galicia, Pedro Blanco.
La tasa de criminalidad se situó en 35,2 delitos por cada mil habitantes, dos décimas menos que hace un año y más de quince puntos por debajo de la media nacional. Para Blanco, estas cifras reafirman la imagen de Galicia como un territorio seguro tanto para la ciudadanía como para el desarrollo de la actividad económica.
Bajan los hurtos, los delitos sexuales y la ciberdelincuencia
La reducción de la delincuencia se sustenta principalmente en la caída de algunos de los delitos más frecuentes. Los hurtos descendieron un 11,3%, hasta los 4.029 casos registrados, mientras que los delitos contra la libertad sexual se redujeron un 10,6%, con un total de 168 denuncias.
También la ciberdelincuencia mostró una evolución favorable. Tras varios años de crecimiento continuado, los ciberdelitos disminuyeron un 2,3%, alcanzando los 6.347 casos. A pesar de este retroceso, continúan representando cerca del 30% de todas las infracciones penales registradas en la comunidad.
Otra de las categorías que experimentó una notable mejora fue la relacionada con el tráfico de drogas, cuyos delitos descendieron un 20% durante los tres primeros meses del año.
Los robos en viviendas, la principal nota negativa
No obstante, el balance también deja algunos indicadores menos favorables. El más destacado es el incremento de los robos con fuerza en domicilios, que crecieron un 23,6% en comparación con el primer trimestre de 2025. Entre enero y marzo se registraron 728 casos, una cifra que contrasta con la tendencia nacional, donde este tipo de delitos descendió un 3%.
En términos generales, los robos con fuerza en viviendas y establecimientos aumentaron un 11%, convirtiéndose en uno de los principales desafíos para las fuerzas de seguridad en Galicia.
La criminalidad desciende en las cuatro provincias gallegas
La evolución positiva de la criminalidad se trasladó a las cuatro provincias gallegas. A Coruña cerró el trimestre con una tasa de 38,2 delitos por cada mil habitantes; Lugo, con 29; Ourense, con 31,2; y Pontevedra, con 35. Todas ellas registraron descensos respecto al año anterior, siendo Ourense la que presentó la reducción más significativa.
En cuanto al volumen de infracciones, A Coruña concentró el mayor número de delitos, con 10.348 casos, seguida de Pontevedra, con 8.014. Lugo y Ourense registraron cifras similares, ligeramente por encima de los 2.200 delitos cada una.
Santiago lidera la caída de la delincuencia en las ciudades
Por municipios, Santiago de Compostela fue la ciudad gallega que experimentó la mayor reducción de la criminalidad convencional, con un descenso del 19,8%. Le siguió Ourense, donde los delitos bajaron un 13,5%.
También se registraron descensos en Vigo (-4,2%), Pontevedra (-2,6%), Ferrol y Lugo, donde las reducciones superaron el 3%. La única excepción fue la ciudad de A Coruña, que registró un incremento del 19,3% en la criminalidad convencional.
Más del 44% de los delitos fueron esclarecidos
Pedro Blanco valoró especialmente la eficacia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en Galicia. Según destacó, más del 44% de los delitos fueron esclarecidos durante el primer trimestre de 2026, un porcentaje que evidencia el elevado nivel de profesionalidad y compromiso de los agentes destinados en la comunidad.
Mientras la delincuencia repunta en el conjunto del país y aumentan algunos de los delitos más graves, Galicia mantiene una tendencia descendente que refuerza su posición como la segunda comunidad más segura de España, con una tasa de criminalidad muy por debajo de la media nacional.
