La Proba de Acceso á Universidade (PAU) tendrá un nuevo modelo en Galicia a partir del curso 2027/28. La Xunta ha aprobado una regulación que modifica la manera en la que se preparan, supervisan y organizan los exámenes, con el objetivo de reforzar los controles previos y reducir la posibilidad de errores en las pruebas.
Uno de los principales cambios afecta a los equipos encargados de elaborar y corregir los ejercicios. El nuevo sistema dará mayor presencia al profesorado de Bachillerato, mientras que la Xunta y las tres universidades públicas compartirán las principales decisiones sobre el funcionamiento de la prueba.
Más peso del profesorado de Bachillerato
Los grupos encargados de preparar, aplicar y corregir los exámenes podrán estar integrados por hasta seis personas: un máximo de dos docentes universitarios y hasta cuatro profesores de la enseñanza pública que impartan la materia correspondiente, además de miembros de la Inspección Educativa.
Con esta composición se pretende incorporar de forma más directa la experiencia de quienes trabajan con el alumnado de Bachillerato y conocen el currículo de esta etapa. La coordinación de cada grupo recaerá preferentemente en un docente universitario, que será el encargado de presentar las propuestas de examen y las pautas para su corrección conforme a los criterios establecidos previamente.
El sistema también incorpora una revisión más exhaustiva de las pruebas antes de que lleguen a las aulas, con mecanismos de contraste entre docentes para detectar posibles fallos o incoherencias.
Xunta y universidades compartirán la coordinación
La nueva regulación introduce una estructura de órganos de coordinación que modifica el modelo anterior. Hasta ahora, buena parte de estas funciones estaban concentradas en la Comisión Interuniversitaria de Galicia (CIUG).
La nueva Comisión Organizadora estará formada por representantes de la Administración educativa autonómica y de las tres universidades públicas. Entre sus cometidos estarán fijar las líneas generales de elaboración y evaluación de los exámenes, establecer los criterios de corrección y determinar aspectos generales de la organización de la PAU.
La CIUG seguirá participando en la realización material de las pruebas, mientras que una Comisión Técnica asumirá cuestiones relacionadas con el desarrollo de los exámenes, como los lugares y horarios, las medidas de seguridad, la publicación de modelos y criterios de evaluación o las adaptaciones destinadas al alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo.
Un sistema de revisión antes de elegir el examen
La nueva organización contempla además un procedimiento para aumentar los controles sobre los ejercicios. A partir de las propuestas elaboradas por los grupos de trabajo, se seleccionará mediante sorteo público el examen que finalmente se utilizará.
Si durante las comprobaciones se detectase algún problema, el órgano correspondiente podrá descartarlo y recurrir a una prueba de reserva. En caso de que esta tampoco pudiera utilizarse, se contempla incluso la posibilidad de aplazar el examen de esa materia y solicitar la elaboración de uno nuevo.
La Xunta pretende con este mecanismo reducir el riesgo de que errores en los enunciados o diferencias de criterio lleguen a afectar al alumnado durante la realización de la prueba.
Preguntas abiertas y 90 minutos por examen
La nueva regulación también establece algunas características comunes para los ejercicios. Los exámenes deberán incluir preguntas abiertas y semiconstruidas, destinadas a valorar aspectos como la capacidad de razonamiento, la reflexión, el pensamiento crítico y la madurez del estudiante.
Las preguntas tipo test podrán utilizarse de manera excepcional. En cualquier caso, las modalidades abiertas y semiconstruidas deberán concentrar al menos el 70% de la puntuación total.
Cada examen tendrá una duración de 90 minutos. Los enunciados se ofrecerán en gallego y castellano, mientras que en las materias lingüísticas el alumnado deberá responder en la lengua objeto de evaluación.
Nuevos criterios para la corrección
Los estudiantes conocerán también en cada examen los criterios que se aplicarán para valorar sus respuestas. Las calificaciones se expresarán sobre 10 puntos, con dos decimales y en intervalos de 0,25.
En la fase general, la calificación tendrá en cuenta la media de las cinco materias correspondientes y esta deberá alcanzar al menos los cuatro puntos para que pueda ser considerada. En la fase específica, cada materia se considerará superada a partir de los cinco puntos, aunque sus resultados no podrán utilizarse si previamente no se ha superado la fase general.
El cambio se aplicará a partir de 2027
La nueva normativa no se aplicará de forma inmediata. Su entrada en vigor está prevista para el curso 2027/28, lo que permitirá a la Administración, las universidades, los centros y el profesorado preparar la transición al nuevo modelo.
Los aspectos más concretos de cada examen, así como los materiales que servirán para preparar las distintas materias, se desarrollarán posteriormente mediante instrucciones específicas. Entre las herramientas previstas figura también la creación de bancos de materiales que podrán utilizarse para elaborar modelos de prueba.
El cambio supone así una modificación principalmente organizativa de la PAU gallega, con una mayor intervención del profesorado de Bachillerato y un reparto de responsabilidades entre la Xunta y las universidades, acompañado de nuevos mecanismos destinados a revisar las pruebas antes de su celebración.