La Xunta anuncia un plan contra la sequía que prevé construir nuevos embalses

El nuevo plan analizará el estado de las infraestructuras hidráulicas y plantea posibles medidas como el aprovechamiento de aguas subterráneas o la reutilización
El embalse de Os Peares y el presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda.
El embalse de Os Peares y el presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda.

La Xunta de Galicia pondrá en marcha un nuevo plan estratégico para reforzar la seguridad del abastecimiento de agua ante los episodios de sequía y la creciente irregularidad de las precipitaciones. El Plan estratéxico para o reforzo da eficiencia e da garantía do abastecemento de Galicia (PEREGA) analizará las necesidades actuales y futuras y podrá incluir, si fuera necesario, la construcción de nuevos embalses o presas.

El Consello da Xunta ha dado este martes el primer paso para iniciar la elaboración de este documento, que tendrá como objetivo evaluar de manera conjunta los principales sistemas de abastecimiento de la comunidad y determinar las actuaciones necesarias para garantizar el suministro a medio y largo plazo. Sus conclusiones servirán posteriormente como base técnica para revisar el Plan xeral galego de abastecemento previsto en la Lei de augas de Galicia.

El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, explicó tras la reunión del Gobierno gallego que la planificación tendrá en cuenta tanto el estado actual de las infraestructuras como la evolución prevista de la demanda y el impacto de la denominada “nueva realidad climática”, marcada por una mayor irregularidad de las lluvias y de las aportaciones a ríos y embalses.

Los embalses de abastecimiento están al 62,5%

La situación actual evidencia la necesidad de reforzar la planificación. Los nueve embalses destinados al abastecimiento de la población presentan una ocupación media del 62,5%, lo que supone 15,6 puntos menos que la media de los últimos cinco años. Además, el nivel de reservas es desigual entre los distintos sistemas.

Aunque las precipitaciones registradas durante los últimos días han permitido aliviar parcialmente la situación, Rueda advirtió de que “el riesgo está ahí”. Durante este verano, varios sistemas gallegos han sufrido problemas de escasez coyuntural, hasta el punto de que la Oficina Técnica da Seca declaró la alerta por escasez severa en los sistemas del río Lérez-ría de Pontevedra y del río Anllóns-costa da Coruña, además de establecer medidas equivalentes en Baiona y prealertas en otros cuatro sistemas.

Ante este escenario, el PEREGA priorizará inicialmente el aprovechamiento y la mejora de las infraestructuras existentes. También estudiará nuevas conexiones entre sistemas, la incorporación de recursos complementarios y otras fuentes de suministro.

Más de 61 millones para mejorar las infraestructuras

La Xunta asegura que ya está movilizando más de 61 millones de euros hasta 2029 para optimizar los recursos disponibles y modernizar las instalaciones relacionadas con el abastecimiento.

Una de las líneas de actuación se centra en reducir las pérdidas de agua en las redes municipales. Un total de 224 ayuntamientos ya han realizado auditorías de abastecimiento, mientras que Augas de Galicia ha habilitado ayudas para ejecutar las mejoras necesarias. En 2025 se concedieron 106 ayudas por valor de 4,35 millones de euros y en 2026 se ha habilitado una nueva convocatoria dotada con cerca de 2,5 millones.

A estas actuaciones se suma el Plan de dixitalización da xestión da auga, que destinó cerca de cinco millones de euros a 38 ayuntamientos para instalar 239 estaciones de monitorización capaces de detectar fugas y consumos anómalos con mayor rapidez.

La Administración autonómica también prevé invertir 31 millones de euros en la modernización de potabilizadoras y depósitos de 25 municipios, además de otros 19 millones para actuaciones sobre redes, conducciones, captaciones y elementos de control.

Entre las obras previstas figura la sustitución de cuatro válvulas de abastecimiento en la presa de Eiras, con una inversión de 2,27 millones, y la renovación de la conducción que suministra agua a Ribadeo y Trabada, con un presupuesto de 8,5 millones.

Más capacidad de almacenamiento y nuevas conexiones

El futuro plan también analizará aquellos territorios en los que sea necesario aumentar la capacidad de almacenamiento y regulación para afrontar períodos prolongados de escasez o picos de consumo. Un ejemplo es O Salnés, donde Augas de Galicia prevé invertir 6,2 millones de euros para ampliar una estación de tratamiento de agua potable y construir un nuevo depósito de regulación.

La Xunta quiere, además, aprovechar las conexiones ya existentes entre sistemas supramunicipales para que distintos territorios puedan apoyarse mutuamente cuando se produzcan situaciones de escasez o incidencias.

En este ámbito se sitúa el caso de Vilagarcía de Arousa, que puede recurrir tanto al embalse de O Con como al sistema supramunicipal de O Umia y que, tras la ampliación de la ETAP de Padrón, dispone también del río Ulla como recurso adicional.

Las aguas subterráneas y la reutilización, entre las alternativas

El PEREGA estudiará asimismo el potencial de las aguas subterráneas como recurso complementario para determinados sistemas de abastecimiento, especialmente durante períodos de sequía.

Augas de Galicia trabaja en esta línea junto al Instituto Xeolóxico e Mineiro de España (IGME), con el objetivo de revisar las 19 masas de agua subterránea de Galicia-Costa. La red piezométrica ha sido modernizada y cuenta actualmente con 33 puntos de control.

Otra de las alternativas será impulsar la reutilización del agua regenerada para usos industriales, agrícolas, urbanos o ambientales. La Xunta pretende reservar el agua potable para aquellos usos que requieren una mayor calidad, como el consumo humano, siempre que las condiciones técnicas, sanitarias, ambientales y económicas permitan aplicar sistemas de reutilización.

Nuevos embalses, solo cuando sean necesarios

La construcción de nuevas infraestructuras de regulación queda así como una de las posibilidades que deberá estudiar el futuro plan. Los nuevos embalses o presas se plantearán únicamente «cuando las demás medidas no sean suficientes» y siempre después de analizar «su viabilidad técnica, ambiental y económica».

El objetivo será disponer de una planificación a largo plazo que permita anticiparse a futuros episodios de escasez y garantizar el suministro incluso en un escenario climático con precipitaciones más irregulares.

Rueda aprovechó la presentación del plan para insistir en la necesidad de realizar un uso prudente, racional y responsable del agua, al considerar que la gestión eficiente de este recurso será cada vez más importante ante los efectos del cambio climático.

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