Vigo se incorpora desde este jueves al grupo de ciudades que aplican una tasa turística a las estancias en alojamientos. La medida, aprobada definitivamente por el concello el pasado septiembre, introduce un pequeño recargo por persona y noche que variará en función del tipo de establecimiento.
La ciudad ha optado por una implantación gradual. Durante los primeros meses, el pago estará limitado a las dos primeras noches y no será hasta julio de 2027 cuando puedan ampliarse los cobros a más jornadas y entre en funcionamiento la tarifa prevista para los pasajeros de cruceros.
¿Quién tendrá que pagarla?
El nuevo recargo afecta a buena parte de los alojamientos turísticos de la ciudad: hoteles, pensiones, apartamentos y viviendas de uso turístico, campings, albergues y establecimientos de turismo rural, entre otros.
La cantidad dependerá de la categoría del alojamiento. Las tarifas parten de 0,80 euros por persona y noche y alcanzan los dos euros en los establecimientos hoteleros de mayor categoría.
La aplicación será, por tanto, diferente según dónde se aloje cada visitante, aunque el Concello ha establecido importes inferiores a los máximos que permite la normativa autonómica.
Una entrada en vigor por fases
La ordenanza no desplegará todos sus efectos desde el primer día. Hasta el 1 de julio de 2027 solo se podrán cobrar las dos primeras noches de cada estancia.
A partir de esa fecha, el recargo podrá extenderse hasta un máximo de cinco noches. También comenzará entonces a aplicarse la tasa específica para los cruceristas, fijada en 1,20 euros por persona.
El Ayuntamiento ha planteado esta implantación progresiva como una forma de introducir la medida de manera gradual y diferenciarla de la aplicación que ya existe en otras ciudades gallegas.
Habrá excepciones según el visitante
No todos los huéspedes tendrán que abonar el recargo. La ordenanza contempla exenciones para menores, personas con una discapacidad igual o superior al 65% y determinadas estancias relacionadas con motivos sanitarios.
También quedan fuera algunos desplazamientos vinculados a competiciones deportivas oficiales, programas sociales, determinadas situaciones de fuerza mayor y los usuarios de algunos alojamientos públicos.
Las exenciones, sin embargo, también han generado dudas entre parte del sector hotelero. Algunos establecimientos han cuestionado que no se incluya a determinados trabajadores desplazados y han señalado la carga administrativa que supone acreditar y conservar la documentación de los huéspedes que no tienen que pagar.
Vigo se suma a otras ciudades gallegas
La tasa llega a Vigo después de su implantación en otras ciudades turísticas de Galicia, entre ellas Santiago de Compostela y A Coruña, aunque con diferencias en las cantidades y en la forma de aplicarla.
En el caso de Vigo, el Concello ha optado por mantener unas tarifas más bajas y por introducir la medida de forma escalonada. La diferencia se aprecia especialmente en los alojamientos de mayor categoría, donde el importe será inferior al que se aplica actualmente en esas otras ciudades.
El Ayuntamiento prevé obtener ingresos adicionales con este recargo. La estimación económica asociada a la ordenanza sitúa la recaudación en torno a 1,7 millones de euros anuales, aunque la cifra dependerá de la evolución de las estancias y de la aplicación progresiva prevista.