La Xunta ha trasladado al ministro de Transportes, Óscar Puente, su «profundo malestar» por la decisión de descartar la adaptación de las vías convencionales del corredor atlántico al ancho europeo. El conselleiro de Presidencia, Diego Calvo, le ha enviado una carta en la que reclama que se estudie de forma específica la situación de Galicia y critica que el Ministerio haya rechazado el proyecto a partir de una evaluación general.
El Gobierno gallego considera un «desacierto» que Transportes aplique una política de «todo o nada» sin analizar las necesidades concretas de cada territorio. La Xunta sostiene que Galicia solo necesitaría adaptar unos 250 kilómetros entre Ourense y el eje atlántico, por lo que pide abordar esta actuación de forma independiente y comenzar por el tramo entre Ourense y Santiago.
Calvo rechaza que el Ministerio descarte toda la red sin estudiar cada línea y critica que adopte decisiones «desde un despacho en Madrid, sin hablar con las comunidades afectadas como Galicia». También reprocha al Gobierno central que no haya ofrecido explicaciones pese a conocer las demandas que la Xunta ha planteado durante los últimos meses.
La red convencional utiliza actualmente el ancho ibérico, de 1.668 milímetros, frente a los 1.435 milímetros del estándar europeo. La Xunta defiende que la adaptación facilitaría la conexión con las principales redes ferroviarias comunitarias, mejoraría el transporte de viajeros y mercancías y favorecería la entrada de nuevas compañías.
Taboadela, un obstáculo para nuevos operadores
Diego Calvo sostiene que mantener el ancho ibérico obliga a conservar el intercambiador de Taboadela, por el que deben pasar los trenes para adaptar sus ejes antes de continuar por las líneas gallegas. La Xunta considera que esta instalación limita la competitividad y dificulta que otras empresas puedan prestar servicio en Galicia.
Calvo asegura que, en la práctica, la decisión del Ministerio convertirá Taboadela «en un muro hacia la esperada liberalización». A juicio de la Xunta, estas condiciones consolidan la posición de Renfe e impiden que Galicia disfrute de las ventajas que la competencia ha llevado a otros territorios, como «una mayor oferta de servicios y precios más baratos».
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia también ha señalado este punto como una limitación para la entrada de nuevas empresas. La Xunta teme que Galicia mantenga durante años una barrera técnica que no existe en los territorios conectados directamente mediante vías de ancho estándar.
Una actuación limitada a 250 kilómetros
La Xunta cuestiona que Transportes haya rechazado el cambio de ancho a partir de un análisis global de la red española. El Ejecutivo gallego pide que el Ministerio estudie por separado aquellos tramos en los que la actuación pueda resultar viable y tenga un impacto directo sobre la conexión con Europa. En Galicia, la propuesta se concentra en los aproximadamente 250 kilómetros que unen Ourense con el eje atlántico. El Gobierno autonómico recuerda además que la línea entre Ourense y Santiago ya dispone de traviesas preparadas para facilitar un futuro cambio de ancho.
Diego Calvo reclama que el Ministerio explique qué costes ha calculado para Galicia y qué criterios ha utilizado para concluir que la migración no resulta viable. La Xunta rechaza que Transportes adopte una decisión de esta importancia desde «una perspectiva general y a escala macro basada, sobre todo, en parámetros económicos».
El Gobierno gallego contrapone esta decisión con el aumento de las inversiones en el Plan de Rodalies de Cataluña, cuyo presupuesto creció en 1.700 millones de euros hasta alcanzar los 8.000 millones. Calvo considera «hiriente» que el Ejecutivo central invoque limitaciones presupuestarias para descartar el ancho europeo en Galicia mientras amplía las partidas ferroviarias destinadas a otros territorios.
Calvo reclama un análisis «riguroso de cada línea» y pide que el Ministerio cuente con las comunidades afectadas antes de adoptar una decisión definitiva. La Xunta también enviará sus reclamaciones al coordinador europeo del Corredor Atlántico, François Bausch, que ya mostró interés por las propuestas gallegas durante sus reuniones con el Ejecutivo autonómico.
El Gobierno gallego espera ahora que Transportes entregue el informe, acepte constituir una mesa técnica y estudie la red gallega por tramos. Calvo reclama que el Ministerio revise su decisión antes de cerrar definitivamente una actuación que la Xunta considera esencial para conectar Galicia con el sistema ferroviario europeo.
