El embalse de As Forcadas, pieza fundamental del abastecimiento de Ferrolterra, atraviesa uno de sus peores momentos de las últimas décadas para estas fechas. La falta de lluvias y el incremento del consumo durante el verano han situado sus reservas en torno al 66 % de su capacidad, un descenso que ya ha llevado a Ferrol y Valdoviño a pedir a la población que reduzca los usos prescindibles del agua.
El Concello de Ferrol ha sido el primero en trasladar públicamente la preocupación por la evolución del embalse. En un bando firmado por el alcalde, José Manuel Rey Varela, el Ayuntamiento reclama «máxima responsabilidade no uso da auga potable» y pide extremar el ahorro para evitar que la situación obligue más adelante a adoptar restricciones de mayor alcance.
El llamamiento no se limita a los hogares. Ferrol ya ha empezado a reducir los baldeos de calles, el riego de las zonas verdes y el suministro temporal de agua a fuentes ornamentales, mientras mantiene bajo vigilancia la evolución de las reservas.
La advertencia ha encontrado ya eco en Valdoviño, el municipio en el que se encuentra As Forcadas, que también ha hecho público un llamamiento a un consumo responsable y eficiente.
De casi el 80 % al entorno del 66 % en julio
La velocidad del descenso explica la preocupación. Según los últimos datos difundidos sobre la situación del embalse, As Forcadas se encontraba al 66,84 % de su capacidad el 27 de julio, frente al 70,68 % registrado solamente una semana antes.
El deterioro ha sido todavía más acusado si se observa todo el mes. Las reservas se situaban alrededor del 80 % a comienzos de julio, por lo que el pantano ha perdido aproximadamente catorce puntos de capacidad en unas semanas. Ferrol atribuye esta evolución a una combinación especialmente desfavorable: muy pocas precipitaciones y un aumento considerable de la demanda de agua durante el verano.
Entre marzo y junio se contabilizaron alrededor de 249 litros por metro cuadrado de lluvia, menos de la mitad de la media registrada durante la última década y el peor dato para ese período desde 2001. Julio tampoco ha servido para corregir el déficit. La consecuencia es que As Forcadas presenta actualmente el volumen de agua más bajo para estas fechas de los últimos 25 años.
Ferrol pide evitar piscinas, riegos y lavado de coches
Por ahora, las instrucciones de Ferrol tienen carácter de recomendación para los particulares y no suponen una prohibición generalizada del consumo. El Concello pide reducir el riego de jardines, céspedes, huertas y zonas verdes con agua potable, así como evitar llenar o reponer el agua de piscinas particulares, independientemente de que sean permanentes o desmontables.
También recomienda no lavar vehículos en las viviendas particulares y limitar el baldeo de patios, terrazas, fachadas, muros, garajes y otros espacios exteriores. La petición alcanza igualmente a las fuentes ornamentales y otros elementos decorativos que consuman agua, salvo aquellos que funcionen mediante circuitos cerrados.
Dentro de las viviendas, el Ayuntamiento reclama medidas más sencillas: cerrar el grifo cuando no sea necesario, acortar las duchas y utilizar lavadoras y lavavajillas únicamente a carga completa. El gobierno local ha dejado claro, además, que el escenario puede cambiar si las reservas continúan cayendo. El bando advierte de que la Administración municipal realizará un seguimiento permanente y «poderá adoptar novas medidas se se mantén ou empeora esta situación».
Valdoviño se suma y pide reducir incluso el uso de las duchas de las playas
La preocupación ya ha trascendido Ferrol. El Concello de Valdoviño ha publicado su propio llamamiento ante la evolución de As Forcadas y pide a los vecinos un «consumo responsable e eficiente da auga». El Ayuntamiento recuerda que el embalse ronda actualmente el 66 % y subraya que las previsiones meteorológicas no apuntan a una recuperación inmediata de las reservas.
Entre sus recomendaciones figura regar las plantas durante las primeras o últimas horas del día, cuando la evaporación es menor, y utilizar sistemas de goteo siempre que sea posible. También propone instalar reductores de caudal en los grifos, reparar rápidamente cualquier fuga, ducharse en lugar de bañarse y cerrar el agua mientras se realizan tareas como lavarse los dientes.
Para quienes dispongan de piscina, el Concello aconseja cubrirla para reducir la evaporación y evitar así tener que reponer continuamente el agua perdida. Una de las recomendaciones más vinculadas al verano afecta directamente al litoral: Valdoviño pide a vecinos y visitantes reducir al mínimo el uso de las duchas instaladas en las playas.
Un embalse del que depende buena parte de Ferrolterra
El problema rebasa las fronteras de los dos municipios que han difundido avisos. As Forcadas constituye la principal reserva de agua para una parte importante de Ferrolterra. Del sistema dependen, directa o indirectamente, Ferrol, Narón, Fene, Mugardos, Ares y Valdoviño, además de otros municipios del entorno como Neda.
De ahí que la caída de las reservas tenga una dimensión comarcal. Rey Varela ha señalado que los alcaldes de la Mancomunidad están trabajando sobre esta situación y comparten la preocupación por el ritmo al que está disminuyendo el volumen almacenado. Sin embargo, la respuesta pública no es todavía idéntica en todos los ayuntamientos.
A fecha de este jueves, Ferrol y Valdoviño son los dos municipios entre Ferrol, Narón, Fene, Mugardos, Ares y Valdoviño que han hecho públicos llamamientos específicos vinculados directamente a la situación actual de As Forcadas.
En las páginas municipales consultadas de Narón, Fene y Mugardos no consta por el momento un aviso equivalente publicado por este episodio. Las últimas informaciones visibles en sus canales municipales abordan otros asuntos y no incluyen medidas específicas vinculadas al descenso actual del embalse. Eso no significa necesariamente que no se estén adoptando medidas internas de ahorro, pero sí que no existe por ahora un comunicado público localizado que permita atribuirles restricciones o recomendaciones concretas.
Ares ya tuvo que pedir ahorro de agua el verano pasado
El caso de Ares tiene además un precedente reciente que evidencia la fragilidad del abastecimiento durante los meses de mayor presión turística. En el verano de 2025, el Concello llegó a pedir a la población que moderase el consumo después de una incidencia en la red, agravada por el fuerte crecimiento estacional de habitantes.
Entonces se recomendó no llenar piscinas, evitar el lavado de coches y el baldeo de espacios privados y reducir el consumo durante determinadas horas de máxima demanda. Aquel episodio no tuvo su origen en la actual situación de As Forcadas y, por tanto, no debe confundirse con el problema de este verano. Sí sirve, sin embargo, para mostrar hasta qué punto el incremento de población durante julio y agosto tensiona las infraestructuras de abastecimiento de la comarca.
Ares lleva tiempo trabajando además para reforzar su capacidad mediante un nuevo depósito y mejoras en las conducciones, precisamente para disponer de mayor margen durante los períodos de mayor demanda.
El consumo de verano agrava la falta de lluvias
El escenario actual tiene una particularidad: no responde únicamente a una sequía meteorológica. Durante el verano, la demanda aumenta de forma notable en los municipios costeros de Ferrolterra. Ares, Mugardos o Valdoviño multiplican su población durante las vacaciones, mientras Ferrol y Narón concentran buena parte de los grandes consumos urbanos e industriales del sistema.
Si a esa presión se suma un período con precipitaciones excepcionalmente escasas, el resultado es un descenso mucho más rápido del embalse. De momento, Ferrol insiste en que no se ha alcanzado formalmente un escenario de prealerta por sequía, pero la Administración municipal quiere actuar antes de llegar a ese punto. La estrategia es contener ahora los consumos prescindibles para preservar durante más tiempo el recurso destinado al abastecimiento humano.
De las recomendaciones a posibles restricciones
La incógnita está en lo que suceda durante las próximas semanas. Si regresan las precipitaciones y se modera la demanda, el descenso podría ralentizarse. Pero si continúa el tiempo seco y As Forcadas mantiene el ritmo de pérdida registrado durante julio, los ayuntamientos tendrán que valorar nuevas actuaciones. Ferrol ya ha dejado esa posibilidad escrita en su bando.
Por ahora, no hay una prohibición general de regar jardines, llenar piscinas o lavar vehículos para los particulares, sino una petición expresa de evitarlos o reducirlos. La diferencia es importante: los concellos se encuentran todavía en una fase preventiva.
Pero el hecho de que Ferrol haya empezado a recortar sus propios consumos y Valdoviño se haya sumado públicamente al llamamiento muestra que la caída de As Forcadas ha dejado de ser simplemente un dato estadístico. Con el embalse rondando el 66 %, prácticamente uno de cada tres litros de su capacidad ya no está disponible, y el margen con el que Ferrolterra afronta el resto del verano es considerablemente menor que el habitual.
La evolución de agosto determinará ahora si las recomendaciones son suficientes o si la comarca tiene que dar el siguiente paso y convertir parte de ese ahorro voluntario en restricciones.
