‘Acuatic Park’, la sátira animada que convierte la política de Ourense en una comedia surrealista

La serie anónima, que suma dos temporadas en YouTube e Instagram, parodia el gobierno de Ourense mediante personajes reconocibles, polémicas reales y grandes dosis de humor surrealista.
Algunos de los personajes de ‘Acuatic Park’, la serie animada que convierte a Jácome en el “Alcaide” y caricaturiza a concejales y figuras de la política ourensana con nombres apenas disimulados | FB ACUATIC PARK
Algunos de los personajes de ‘Acuatic Park’, la serie animada que convierte a Jácome en el “Alcaide” y caricaturiza a concejales y figuras de la política ourensana con nombres apenas disimulados | FB ACUATIC PARK

«Todos los personajes de esta serie son ficticios, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia». La advertencia aparece formulada con la solemnidad habitual de las películas, aunque en ‘Acuatic Park’ resulta casi imposible leerla sin soltar una carcajada. Porque los personajes serán ficticios, por supuesto. Ficticios como ese alcaide calvo, de verbo acelerado y particular manera de entender la gestión pública, que gobierna una ciudad gallega obsesionada con un gigantesco parque acuático. Una persona completamente inventada a la que nadie, absolutamente nadie, podría confundir con el alcalde de Ourense, Gonzalo Pérez Jácome.

La producción, difundida a través de YouTube y las redes sociales, ha construido una versión animada de la política municipal ourensana. Una ciudad paralela en la que los plenos, las polémicas, las obras, los vídeos institucionales y las guerras entre partidos pasan por una trituradora de humor negro, sátira y surrealismo.

PUBLICIDAD

La localidad se llama Acuatic Park. Su gobernante no es el alcalde, sino el Alcaide, como el responsable de una prisión. Y, a partir de ahí, cualquier parecido con Ourense es, insistimos, mera coincidencia.

Ourense ya tenía argumento; solo faltaban los dibujos

La serie parte de una premisa sencilla: convertir el día a día político de Ourense en una comedia de animación para adultos. El resultado se mueve en un territorio reconocible para los seguidores de producciones como ‘Brickleberry’, ‘Paradise Police’, ‘Farzar’ o ‘BoJack Horseman’, aunque con una diferencia fundamental: aquí el material de partida no sale de una sala de guionistas de Los Ángeles, sino de la Praza Maior.

Y eso ofrece ciertas ventajas.

En pocas ciudades españolas un alcalde graba tantos vídeos, protagoniza tantas polémicas, acumula tantas frases propias y comunica sus decisiones con semejante entusiasmo audiovisual. Jácome no solo gobierna: produce contenido. Cada rueda de prensa, intervención plenaria o publicación en redes puede funcionar como el avance de un próximo capítulo.

Los responsables de ‘Acuatic Park’ únicamente tienen que recoger ese material, agitarlo con fuerza y añadirle una dosis de delirio. Aunque, en ocasiones, la frontera entre la exageración animada y la política real resulta preocupantemente estrecha.

La propia serie ha utilizado como título de uno de sus contenidos una de las expresiones más repetidas por el regidor: «Lo cuantificable no es opinable». La frase, empleada por Jácome para defender sus datos frente a las críticas, adquiere en el universo animado la categoría de mandamiento, eslogan y conjuro municipal.

El protagonista absoluto es el Alcaide de Acuatic Park, una caricatura que recoge algunos de los rasgos más reconocibles del mandatario ourensano: la seguridad inquebrantable, la obsesión por tener razón, el gusto por las explicaciones en vídeo y una capacidad casi sobrenatural para sobrevivir políticamente.

En esta ciudad ficticia, el Alcaide puede hablar de financiación, donaciones, conspiraciones, denuncias, obras públicas o enemigos políticos con la misma tranquilidad con la que otro personaje pediría un café.

Flan, Almando y el criptobro municipal

Alrededor del Alcaide aparece una colección de secundarios cuyos nombres han sido cuidadosamente modificados para garantizar que nadie pueda reconocerlos. El procedimiento consiste, básicamente, en cambiar una letra o escoger un apodo con la sutileza de un tobogán acuático de veinte metros.

Entre ellos está Flan, personaje cuyo parecido fonético y visual conduce inevitablemente a pensar en el concejal Francisco Lorenzo López. También aparece Almando, nombre que juega con el de Armando Ojea, una de las figuras históricas de Democracia Ourensana.

El reparto incorpora además versiones animadas fácilmente asociables por el público local con Antonio Fernández Martín, Noa Rouco, Tamara Silva o Rafael Martínez Cachafeiro, entre otros integrantes o figuras próximas al gobierno municipal.

Cada uno recibe su propio tratamiento caricaturesco. Hay concejales transformados en tipos musculados de gimnasio, amantes de la buena vida, los negocios y la filosofía criptobro. Otros aparecen como sufridos acompañantes, estrategas, escuderos o supervivientes de un gobierno en el que nunca se sabe si la siguiente reunión terminará con una decisión administrativa, una discusión monumental o una propuesta para revolucionar la ciudad.

La gracia no reside únicamente en reconocer quién es quién. La serie exagera los perfiles hasta convertirlos en arquetipos: el hombre fuerte, el fiel escudero, el tecnócrata, el conspirador, el oportunista y el jefe convencido de que todos los demás están equivocados.

Una especie de Marvel municipal, pero con presupuestos, rotondas y expedientes.

De Baltar a Trump: nadie está a salvo del cameo

Como sucede en toda serie que consigue ampliar su propio universo, ‘Acuatic Park’ no se limita al reparto estable. También incluye apariciones especiales de personajes procedentes de otros rincones de la política.

Por sus episodios desfilan caricaturas reconocibles de Manuel Baltar, del portavoz del BNG ourensano Luis Seara e incluso de Donald Trump, convertido ya en una referencia inevitable dentro del imaginario de los gobernantes aficionados a la comunicación directa, las mayúsculas y las teorías sobre enemigos ocultos.

Estos cameos permiten que el universo de la serie crezca más allá del Concello. Acuatic Park no es únicamente una parodia del gobierno municipal, sino una pequeña república animada donde entran la Diputación, la oposición, la política gallega, los medios de comunicación y, cuando resulta necesario, la Casa Blanca.

Porque una ciudad puede tener problemas con la limpieza, las infraestructuras o los presupuestos, pero ninguna producción televisiva debería renunciar a un invitado internacional.

El gran sueño húmedo de la política ourensana

El nombre de la serie procede de uno de los proyectos más ambiciosos y peculiares asociados al mandato de Jácome: la creación de un gran parque acuático de inspiración grecorromana.

La idea encaja perfectamente con la escala política y comunicativa del alcalde. No se trata de colocar dos piscinas y un pequeño tobogán. El concepto se presenta como una actuación capaz de transformar la ciudad, atraer visitantes y situar Ourense en el mapa mediante un complejo relacionado con el termalismo, el ocio y unos baños de dimensiones casi imperiales.

Es precisamente esa mezcla de proyecto faraónico, termalismo, propaganda y ambición la que alimenta el título de la ficción. En la serie, toda la ciudad queda absorbida por ese gran sueño acuático. Acuatic Park ya no es solamente una obra: es un estado mental.

El parque representa la promesa grandiosa que siempre está a punto de cambiarlo todo. Una especie de horizonte municipal al que se llega después de la próxima licitación, del siguiente anuncio o de un nuevo vídeo explicativo.

Capítulos pegados a la actualidad

Los episodios suelen tomar como punto de partida asuntos reconocibles de la actualidad ourensana. La basura, las denuncias, los nombramientos, los enfrentamientos políticos, las decisiones del gobierno o las intervenciones públicas del alcalde se convierten en tramas pasadas por el filtro de la comedia.

El primer episodio de la segunda temporada, por ejemplo, se presentó bajo una combinación difícil de superar: «Imputaciones, basuras, democracia y carnaval».

En otra entrega de la primera temporada, el título prometía «Guerra de líneas, envidia y la mano derecha». El décimo episodio de esa misma tanda reunía chivatos, nombramientos y un «sueño húmedo».

La estructura permite que la producción funcione como una especie de informativo deformado. Quien siga la política municipal puede reconocer la noticia original; quien no la siga puede disfrutar igualmente de las discusiones, los personajes excesivos y el absurdo general.

De este modo, la serie consigue algo poco habitual: explicar la actualidad local sin parecer una clase de administración pública.

Una producción anónima sorprendentemente cuidada

Uno de los grandes atractivos de ‘Acuatic Park’ es que su autoría continúa envuelta en el anonimato. No hay nombres visibles detrás de los guiones, de las voces o de la animación, una circunstancia que ha aumentado la curiosidad alrededor del proyecto.

Más allá de la identidad de sus creadores, destaca la calidad técnica y narrativa. Los capítulos cuentan con una duración aproximada de diez minutos, una introducción propia, continuidad entre personajes, referencias internas y guiones que van más allá de encadenar imitaciones o chistes rápidos.

La primera temporada alcanzó once episodios, acompañados por vídeos breves y contenidos especiales. La segunda ha repetido la cifra y acaba de cerrar también con su episodio número once, consolidando un catálogo que ya permite hablar de una serie con universo, códigos y público propios.

El principal desafío de ‘Acuatic Park’ quizá no sea técnico ni creativo. Es mantener el ritmo de la política ourensana. Los guionistas pueden imaginar conspiraciones, guerras internas, proyectos descomunales y personajes convencidos de estar protagonizando una batalla histórica. Sin embargo, la realidad municipal suele avanzar varios metros por delante.

PUBLICIDAD
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.