Los inesperados cameos gallegos de ‘Torrente Presidente’

Hasta cinco gallegos se cuelan entre las caras conocidas de la última cinta de Santiago Segura
Imagen de 'Torrente Presidente'
Imagen de 'Torrente Presidente'

Si creías que la saga Torrente era solo caspa, tacos y persecuciones imposibles, prepárate para descubrir su lado más gallego Porque sí: detrás de los chistes, los cameos imposibles y el caos generalizado, hay un pequeño “comando gallego” que ha ido infiltrándose película tras película hasta tomar el mando en Torrente Presidente. Lo que parecía una simple acumulación de coincidencias se ha convertido, con los años, en una tradición no escrita: si Santiago Segura saca la cámara, hay presencia de Galicia asegurada.

El rostro más emblemático de este desembarco es, sin duda, Cañita Brava. El artista coruñés se hizo leyenda en 1998 cuando, como el camarero Antonio, echó a Torrente del bar reclamándole aquellas “seis mil pesetas de whisky”. La frase caló tanto que, con la llegada del euro, el guion tuvo que actualizar la inflación: la deuda pasó a ser de 36 euros, un código compartido que ya es historia del cine. En esta entrega, Cañita vive su ascenso definitivo al poder interpretando nada menos que al Ministro de Cultura y Deportaciones. Verlo en la alfombra roja de Callao, bromeando con que en la película solo salían «los famosos, Santiago y yo», confirma que sigue siendo el alma de este caos, un puente entre aquella primera cinta y el delirio actual.

Pero Cañita no está solo en esta invasión atlántica. El reparto cuenta con David Suárez, el humorista de Santiago de Compostela que interpreta a Telmo. Suárez, que se curtió como colaborador de Buenafuente y en la Cadena SER, es conocido por llevar el humor a terrenos pantanosos; de hecho, su nombre saltó a los titulares nacionales tras un chiste polémico que lo llevó ante la justicia. Ahora, dedicado a llenar teatros con un público que busca precisamente lo políticamente incorrecto, encaja como un guante en el universo de Segura, aportando esa acidez contemporánea que no pide permiso a nadie.

Vigo también tiene una representación de lujo, empezando por Silvia Superstar. Para toda una generación de gallegos, Silvia es mucho más que una cara conocida: fue el icono rockero que descubrieron en el Xabarín Club muchos niños y niñas de los noventa. Desde su etapa en Aerolíneas Federales hasta liderar a The Killer Barbies —con los que llegó a rodar con Jesús Franco y tocar en el mítico CBGB de Nueva York—, Silvia ha sido un torbellino. Ahora, entre pinchar como DJ, gestionar locales y diseñar su propia línea de ropa, trae a Torrente esa actitud punk que rompe con lo cutre del protagonista.

A su lado, también desde Vigo, encontramos a Coté Soler interpretando a Gonzalo. Actor, guionista y productor, Soler representa la parte más sólida y profesional del cine español, aportando el oficio necesario para que la historia se mantenga en pie entre tanto cameo explosivo. Y como colofón, la película se permite el lujo de contar con Mariano Rajoy, compostelano de nacimiento, que se interpreta a sí mismo. El expresidente nunca ha rehuido explotar su vis cómica y su peculiar forma de expresarse; esas frases ya míticas por sus lapsus y estructuras imposibles que han llegado incluso a protagonizar libros recopilatorios. Su parsimonia y ese humor involuntario encajan de forma natural en el ecosistema torrentesco, demostrando que en el Noroeste se sabe mucho de los pasillos del poder.

Otras cameos gallegos de la saga

Esta conexión no nace de la nada, sino que tiene raíces muy profundas. Ya en la primera película brillaba con luz propia el vigués Manuel Manquiña interpretando a «El Francés». Manquiña acababa de dar el gran salto a la fama nacional solo un año antes con ‘Airbag’, donde su personaje de Pazos y su mítica «profesionalidad» lo convirtieron en el actor de moda. Segura supo ver que ese carisma gallego era el ingrediente secreto para su villano.

Más tarde se uniría a la familia el ferrolano de adopción Javier Gutiérrez, cuya vinculación con la saga incluso llegó a generar tensiones territoriales. Tras el estreno de ‘Torrente 3’, el municipio de Viana do Bolo se indignó oficialmente por una referencia en la película en la que el personaje de Gutiérrez se refería a la localidad como “un pueblo de mierda”, una polémica que saltó a la prensa gallega y que demuestra hasta qué punto la ficción de Torrente ha interactuado con la realidad de Galicia.

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