La iglesia románica de Santa María de Carboeiro, situada en el municipio de Silleda, sufrió este sábado el desplome de una parte significativa de su cubierta, un incidente que ha dejado el templo inutilizado de forma temporal. Afortunadamente, no se registraron daños personales, ya que en el momento del derrumbe el edificio se encontraba vacío.
El colapso se originó en la viga principal
El suceso tuvo lugar a primera hora de la mañana, cuando una vecina alertó de una anomalía en el tejado: el fallo estructural se produjo en la viga de la cumbrera, lo que desencadenó la caída de otros elementos como puntones y falso techo.
El derrumbe afectó principalmente a la zona central de la nave, donde se sitúan los bancos. Sin embargo, el templo —dividido en tres áreas: coro, nave principal y presbiterio— mantiene intactas tanto la zona del altar como la del coro.
Sin daños en los elementos patrimoniales
Uno de los aspectos más destacados tras la inspección inicial es que los elementos ornamentales no sufrieron daños. Los canecillos románicos se conservan en buen estado y las imágenes religiosas fueron retiradas por precaución y trasladadas a un lugar seguro.
La ausencia de fieles evitó consecuencias mayores, ya que las misas en este templo se celebran cada quince días y ese sábado no correspondía oficio religioso.
Zona acordonada y primeras actuaciones
Tras el incidente, la Policía Local procedió a acordonar el entorno del templo y del camposanto, debido al riesgo de nuevos desprendimientos. Durante la jornada, efectivos del parque intercomarcal de bomberos intervinieron para facilitar el acceso al interior y retirar objetos de valor.
El Concello prevé que los técnicos municipales realicen una nueva inspección para eliminar elementos inestables y evaluar los daños, además de estudiar la reapertura segura del acceso al cementerio. También se colocarán soluciones provisionales para proteger el interior de la iglesia frente a la lluvia.
Los primeros análisis apuntan a que será necesaria una reconstrucción completa de la cubierta. El Obispado, como propietario del inmueble, deberá hacerse cargo de los trabajos, mientras que el Concello colaborará con medios técnicos y coordinará acciones con la Consellería de Cultura para avanzar en la recuperación de este destacado ejemplo del patrimonio románico gallego.
