La autopsia practicada al cuerpo hallado encadenado esta semana en el puerto de Ribeira ha descartado, en un primer análisis, la existencia de indicios de criminalidad. Así lo han confirmado fuentes del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, que precisan que, aunque el informe definitivo aún está pendiente, las conclusiones preliminares apuntan en esa dirección.
El procedimiento judicial permanece abierto y está siendo instruido por la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Ribeira, que se encontraba de guardia en el momento en que se produjo el hallazgo. No obstante, los datos recopilados hasta ahora refuerzan la hipótesis de que se trataría de una muerte de carácter no violento.
El cadáver fue localizado a primera hora de la mañana, en torno a las 07:00 horas, cuando un testigo alertó a los servicios de emergencia tras observar el cuerpo sumergido junto a una embarcación. Según las primeras informaciones, el fallecido presentaba una de sus manos encadenada a unas escaleras del puerto, lo que motivó un amplio despliegue de medios.
En el operativo participaron bomberos de la localidad, que accedieron al lugar a bordo de una embarcación de Salvamento Marítimo y utilizaron herramientas para liberar el cuerpo, así como efectivos de la Guardia Civil y la Policía Nacional.
Aunque en un primer momento no se descartaba ninguna posibilidad, tal y como había señalado el delegado del Gobierno en Galicia, Pedro Blanco, la evolución de la investigación y los resultados de la autopsia preliminar han inclinado la balanza hacia la hipótesis de un suicidio.
Pese a ello, las autoridades insisten en que la investigación sigue en curso hasta esclarecer completamente las circunstancias de la muerte.

